La retirada de las tropas estadounidenses se produce en medio de las tensiones con Irán y de un proceso de desarme de las milicias proiraníes en territorio iraquí.
Estados Unidos y la coalición internacional contra el Estado Islámico (EI) culminarán este miércoles 30 de septiembre su retirada militar de Irak, después de 12 años de operaciones contra el grupo yihadista.
La salida ocurre en un momento de alta tensión en Medio Oriente, marcado por la guerra con Irán y por los esfuerzos del Gobierno iraquí para avanzar en el desarme de las milicias proiraníes que operan en el país.
Estados Unidos regresó a Irak en 2014
La intervención estadounidense comenzó en 2014, después de que el Estado Islámico avanzara rápidamente por Irak y llegara a controlar cerca de un tercio del territorio.
A petición del Gobierno iraquí, Estados Unidos encabezó una coalición internacional que llegó a contar con unos 8.000 soldados. La misión incluyó ataques aéreos, entrenamiento, asesoramiento y apoyo a las fuerzas de seguridad iraquíes y kurdas.
La derrota territorial del Estado Islámico en Irak fue anunciada por el Gobierno de ese país en diciembre de 2017. Sin embargo, la coalición continuó respaldando a las fuerzas iraquíes para enfrentar a las células que permanecieron activas.
La misión de combate de la coalición terminó formalmente en 2021, aunque Estados Unidos mantuvo tropas en el país para labores de entrenamiento y operaciones contra los remanentes del grupo.
¿Qué implica la retirada?
El retiro fue acordado entre Washington y Bagdad en 2024. El último contingente estadounidense deberá abandonar Irak el 30 de septiembre de 2026, poniendo fin a la presencia militar estadounidense relacionada con la coalición internacional contra el Estado Islámico.
Aunque el grupo yihadista ya no controla grandes extensiones de territorio, sus células continúan activas en algunas zonas del país. Según el coronel retirado Myles B. Caggins III, ex portavoz de la coalición, la salida podría reducir la capacidad de respuesta inmediata y poner fin al intercambio diario de información entre las fuerzas estadounidenses e iraquíes.
Las fuerzas de seguridad iraquíes, sin embargo, asumirán el liderazgo de las operaciones contra los remanentes del Estado Islámico.
También está en marcha un proceso de desarme
La salida estadounidense coincide con un proceso impulsado por el Gobierno iraquí para que las milicias armadas que operan fuera de las estructuras estatales entreguen sus armas.
Varias de estas organizaciones, especialmente las vinculadas con Irán, han rechazado el desarme y han argumentado que su presencia está relacionada con la amenaza que representa Estados Unidos.
En los últimos años, algunas milicias proiraníes han protagonizado ataques contra intereses estadounidenses y sus aliados en la región. La situación genera preocupación por el futuro equilibrio de seguridad en Irak tras la salida de las tropas extranjeras.
El retiro estadounidense marca así el cierre de una etapa de operaciones militares contra el Estado Islámico, mientras Irak asume un papel central en la seguridad de su territorio en un contexto regional marcado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Fuente: El Espectador.
