El indicador del DANE evidencia las dificultades que enfrentan los negocios de menores ingresos para cumplir con los requisitos de formalización. En 2025, la informalidad empresarial llegó al 87,5 % en las 24 principales ciudades y sus áreas metropolitanas.
La informalidad empresarial continúa siendo uno de los principales desafíos para los pequeños negocios en Colombia. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 97,4 % de los micronegocios con ingresos mensuales inferiores a $1 millón opera en condiciones de informalidad.
Los datos corresponden al Índice Multidimensional de Informalidad Empresarial (IMIE) de 2025, que evalúa diferentes aspectos del funcionamiento de estos negocios, como el registro mercantil, el cumplimiento de obligaciones tributarias y los aportes a la seguridad social.
La informalidad aumenta entre los negocios más pequeños
El informe muestra una relación entre el tamaño de los micronegocios y su nivel de formalización. En las unidades productivas conformadas por una sola persona, la informalidad alcanza el 91,5 %, mientras que en los negocios que tienen entre cuatro y nueve trabajadores se reduce al 35,8 %.
La diferencia también se refleja en los ingresos. Entre los micronegocios que reciben más de $10 millones mensuales, el indicador de informalidad es del 47,5 %, frente al 97,4 % registrado en aquellos que ingresan menos de $1 millón al mes.
Estas cifras reflejan las mayores dificultades que enfrentan los negocios de menor tamaño para cumplir simultáneamente con las exigencias administrativas, laborales y tributarias.
¿Cuál es el panorama de la informalidad empresarial en Colombia?
En el conjunto de micronegocios analizados en las 24 principales ciudades y sus áreas metropolitanas, la tasa de informalidad empresarial llegó al 87,5 % en 2025, lo que representa un aumento de 2,5 puntos porcentuales frente al 85 % registrado en 2024.
El DANE clasifica como informales las unidades económicas que incumplen al menos la mitad de las variables consideradas en el índice. Entre ellas están la falta de registro mercantil, la ausencia de aportes a salud, pensión y riesgos laborales, y el incumplimiento de obligaciones contables y tributarias.
Santa Marta y Quibdó registran los mayores niveles
Los resultados también evidencian diferencias entre ciudades. Santa Marta registró una informalidad empresarial del 98,5 %, seguida de Quibdó, con el 98,2 %. Montería y Florencia alcanzaron el 98 %.
En contraste, Tunja presentó el indicador más bajo entre las ciudades evaluadas, con el 65,5 %.
Las cifras muestran que la informalidad no afecta de la misma manera a todos los territorios y que las condiciones de los micronegocios varían según el contexto económico y productivo de cada ciudad.
El reto de facilitar la formalización
Los resultados reabren el debate sobre las condiciones que necesitan los pequeños negocios para formalizarse, mejorar su productividad y generar empleo con acceso a seguridad social.
Entre las propuestas planteadas por organizaciones empresariales están simplificar los trámites, ajustar las obligaciones a la capacidad económica de las unidades productivas y facilitar los aportes a seguridad social para trabajadores independientes con ingresos variables.
El desafío consiste en reducir las barreras que enfrentan los micronegocios sin perder de vista la protección de los trabajadores y el cumplimiento de las obligaciones legales.
Fuente: Portafolio
