Lo que comenzó como la entrega de 560 cámaras corporales a los agentes civiles de tránsito de la capital se ha convertido en un sistema que hoy transmite en tiempo real y es referencia de transparencia institucional.
Bogotá fue una de las primeras capitales del país en dotar a su cuerpo de agentes civiles de tránsito con cámaras corporales o «bodycams» como mecanismo de transparencia y control sobre los procedimientos que se realizan en la vía. La iniciativa, liderada por la Secretaría de Movilidad en el marco del Plan Integral de Seguridad Vial, arrancó con la entrega de 390 dispositivos al Cuerpo de Agentes de Tránsito de la ciudad.
Detrás de la implementación técnica del proyecto estuvo NewSat S.A.S., compañía colombiana especializada en tecnología de misión crítica, que trabajó en alianza con la ETB y contratados por la Secretaría de Movilidad para integrar la infraestructura de todo el ecosistema tecnológico de “Bodycamaras” de los agentes de tránsito de Bogotá , a saber : cámaras corporales , canales de comunicación celular, sistemas de almacenamiento, software de gestión de la información como evidencia judicial, mantenimiento y soporte postventa
El equipo técnico de NewSat explica que buena parte del valor de este tipo de proyectos no está en el dispositivo en sí, sino en todo lo que hay detrás de él. Cada cámara incorpora conectividad celular propia, lo que le permite transmitir en vivo hacia la central de monitoreo en situaciones de emergencia, además de grabar de forma local durante toda la jornada.
La autonomía es uno de los elementos técnicos más exigentes del diseño ya que las baterías, de tecnología de litio de larga duración, están construidas para soportar un mínimo de 10 horas de uso continuo y hasta 16 horas bajo condiciones específicas de grabación, un estándar comparable al de los dispositivos móviles más recientes del mercado.
El diseño del sistema respondió al objetivo de eliminar cualquier duda sobre la imparcialidad de los procedimientos de tránsito. Las cámaras se entregan encendidas al inicio del turno de cada agente y su apagado manual está bloqueado por diseño, el dispositivo se activa automáticamente al salir de su estación de carga (docking) y se desactiva solo al regresar a ella. De esta manera, cada interacción con un ciudadano queda registrada de principio a fin, sin posibilidad de que el funcionario decida cuándo grabar y cuándo no.
El sistema incluye también un botón de emergencia que permite a los agentes enviar una alerta inmediata a la central de monitoreo ante una situación de riesgo, y una función de marcado de momentos clave durante la grabación, que permite ubicar después, en segundos, un incidente puntual dentro de varias horas de material, un recurso que resulta especialmente útil tanto para documentar agresiones contra funcionarios públicos como para resolver reclamos ciudadanos con evidencia objetiva.
Cada dispositivo cuenta además con certificación de resistencia IP67, un estándar que garantiza protección frente a lluvia, polvo, inmersión y caídas, condiciones habituales del trabajo en la vía.
La infraestructura invisible detrás del sistema
Una hora de grabación en este formato puede pesar cerca de 2 gigabytes, lo que implica que una sola cámara puede generar varias decenas de gigabytes de información en un solo turno. Multiplicado por cientos de agentes durante meses de operación, el volumen de datos generado se cuenta en terabytes de ahí que la solución completa incluya almacenamiento local de contingencia, respaldo en la nube bajo estándares de seguridad empresarial, y un software de gestión de video (VMS) que permite realizar búsquedas históricas por agente, fecha, zona o momentos marcados durante el servicio.
Ese despliegue tecnológico de conectividad celular dedicada, almacenamiento a gran escala, licenciamiento de software y soporte durante varios años, explica por qué este tipo de soluciones se estructuran como contratos de servicio integral y no como la simple compra de un dispositivo.
Según reportó recientemente City TV, la Secretaría de Movilidad amplió su capacidad a 560 cámaras corporales, que ahora transmiten en tiempo real y permiten supervisar los operativos viales de forma remota, reforzando aún más la trazabilidad de cada procedimiento.
Para NewSat, este proyecto es un ejemplo de cómo la tecnología de misión crítica, tradicionalmente asociada al sector defensa y seguridad, también tiene un rol directo en la vida cotidiana de las ciudades. El caso bogotano se suma a otros proyectos similares que la empresa ha desarrollado en el país en materia de cámaras corporales para cuerpos de seguridad y tránsito y refuerza la tendencia cada vez más marcada en América Latina de usar tecnología de video en tiempo real como herramienta de rendición de cuentas institucional.
Con la movilidad urbana bajo creciente escrutinio ciudadano, iniciativas como esta ofrecen una hoja de ruta sobre cómo la tecnología puede convertirse en un puente de confianza entre las autoridades de tránsito y los ciudadanos, en lugar de un nuevo motivo de desconfianza.
