El Gobierno prepara un ajuste fiscal de unos $47 billones para contener el déficit, que incluiría más impuestos y recortes.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella prepara una nueva Ley de Ajuste Fiscal con la que pretende ordenar las cuentas del Estado y evitar que la deuda pública siga creciendo. El proyecto, que comenzaría a discutirse en el Congreso en los próximos meses, busca generar un ajuste superior a cuatro puntos del PIB durante el actual periodo de gobierno.
La discusión puede parecer lejana para quien simplemente está pendiente de pagar el mercado, el arriendo, los servicios o las cuotas del banco. Sin embargo, las decisiones que se tomen en esta ley pueden terminar teniendo efectos sobre impuestos, subsidios, empleo público, inversión estatal y hasta el costo de algunos productos y servicios.
Por ahora, no existe un texto definitivo que permita saber cuánto pagará de más cada colombiano. Lo que sí hay son algunas pistas sobre el camino que quiere tomar el Gobierno.
¿Van a subir los impuestos?
Esa es una de las principales preguntas, pero todavía no tiene una respuesta definitiva.
El Gobierno ha anunciado una reforma tributaria estructural que busca simplificar el sistema y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones para la inversión. Una de las propuestas ya conocidas es eliminar el impuesto al patrimonio, que actualmente se aplica a personas con patrimonios líquidos desde aproximadamente $3.771 millones.
Ese cambio beneficiaría principalmente a contribuyentes con grandes patrimonios, pero también dejaría un menor ingreso para las arcas públicas. En 2025, este impuesto recaudó alrededor de $1,2 billones, según datos citados por El Colombiano.
La pregunta entonces será de dónde saldrán los recursos para compensar esa reducción y financiar el ajuste fiscal.
El Gobierno ha planteado combatir la evasión y revisar la estructura tributaria, pero hasta que el proyecto llegue al Congreso no es posible afirmar qué impuestos subirán, cuáles desaparecerán o quiénes terminarán pagando más.
El recorte del gasto también puede sentirse en los hogares
La otra parte del ajuste está en reducir el gasto del Estado.
El Gobierno ha hablado de recortar el gasto público y de revisar la estructura burocrática. El problema es que una parte muy grande del presupuesto no puede reducirse fácilmente porque corresponde a obligaciones legales, pensiones, salud, transferencias y otros compromisos. Cálculos citados por El Colombiano señalan que entre 88 % y 91,4 % del gasto tendría algún grado de inflexibilidad.
Por eso, un ajuste fiscal no necesariamente significa que mañana aparezca un nuevo impuesto en la factura del supermercado. También puede traducirse en menos recursos para determinados programas, menor contratación estatal o cambios en subsidios e inversión pública.
Y aquí aparece una cifra importante.
El Gobierno presentó un Presupuesto General de la Nación para 2027 de $634,9 billones, 10 % superior al proyecto que había presentado la administración de Gustavo Petro. Sin embargo, buena parte del aumento está relacionado con mayores gastos en pensiones, salud, subsidios de energía y gas, además del pago de intereses de la deuda.
¿Qué puede pasar con los precios y el costo de vida?
Este es uno de los puntos que más debería vigilar la ciudadanía.
El nuevo escenario fiscal presentado por el Gobierno contempla una inflación de 6,8 % para 2026, muy por encima de la meta del 3 % del Banco de la República, y de 4,4 % para 2027. También proyecta un crecimiento económico de apenas 1,8 % para el próximo año.
Esto significa que el bolsillo podría seguir enfrentando presión incluso antes de que se conozcan los detalles de la nueva ley.
Además, si el Estado necesita hacer un ajuste importante mientras la economía crece poco, el desafío será evitar que las medidas terminen frenando el consumo, la inversión o la generación de empleo.
El Gobierno asegura que su estrategia busca precisamente mejorar las condiciones para producir, invertir y crear puestos de trabajo. Pero el resultado dependerá de qué impuestos se modifiquen, dónde se hagan los recortes y cuánto de ese ajuste termine trasladándose a empresas y hogares.
Por ahora, lo más importante para los colombianos es no confundir el anuncio con una subida inmediata de impuestos: la Ley de Ajuste Fiscal todavía debe presentarse y pasar por el Congreso.
Lo que ya está claro es el tamaño del problema que el Gobierno quiere enfrentar. El presupuesto de 2027 calcula un déficit fiscal de 9,4 % del PIB, mientras que la deuda pública podría superar el 66 % del PIB.
La discusión que viene, por tanto, no será solamente sobre cómo cuadrar las cuentas del Estado. Será también sobre quién termina pagando la factura del ajuste fiscal y cuánto de ese costo llegará al bolsillo de los colombianos.
Otras noticias de interés:
- Se cerró el traslado pensional: qué opciones le quedan si no alcanzó a cambiarse
- Meta enfrenta millonario acuerdo en EE. UU.: así podría cambiar Instagram y Facebook para los jóvenes en Colombia
