Los equipos buscan responder a una amenaza que cambia rápidamente, pero su ejecución ha generado cuestionamientos sobre las pruebas, las capacidades técnicas y el avance del proceso.
Los drones dejaron de ser una herramienta utilizada únicamente para vigilancia. En regiones como el Catatumbo, los grupos armados los han adaptado para transportar explosivos y atacar a integrantes de la Fuerza Pública, lo que ha obligado al Ejército a desarrollar nuevas capacidades para detectarlos y neutralizarlos.
En ese contexto se encuentra el proceso para dotar al Ejército de sistemas antidrones, cuyo avance ha generado cuestionamientos sobre las pruebas realizadas, las características de los equipos y su ejecución. Sin embargo, para entender la discusión también es necesario tener en cuenta que se trata de una tecnología que cambia rápidamente y que no existe un único sistema capaz de responder a todas las amenazas.
Lo que explicó Pedro Sánchez sobre los sistemas antidrones
El ministro de Defensa saliente, Pedro Sánchez, explicó que Colombia necesita diferentes capacidades para enfrentar los drones, porque cada sistema puede cumplir una función distinta.
En declaraciones a Blu Radio, lo resumió de esta manera: “No hay un solo sistema que pueda dar el 100% de la solución”, detecta pero no inhibe o inhibe pero a ciertos drones».
La explicación permite entender el concepto de defensa por capas. Un sistema puede detectar una aeronave, otro identificarla y seguir su trayectoria y otro intentar interferir sus comunicaciones. Si esa respuesta no resulta suficiente, pueden utilizarse mecanismos adicionales para neutralizarla.
El problema es que los drones también evolucionan. Un equipo comercial puede ser modificado para transportar explosivos y los grupos armados pueden cambiar los modelos utilizados, las frecuencias o las formas de operación. Por eso, una tecnología que responde a una determinada amenaza puede necesitar ajustes cuando aparecen nuevas modalidades.
Sánchez también se refirió a los cuestionamientos sobre el proceso y defendió que los equipos deben evaluarse teniendo en cuenta las condiciones y certificaciones exigidas cuando fueron desarrollados.
“Parte de los cuestionamientos surgen por el desconocimiento de lo que se ha hecho. Codaltec ya entregó el último, el 19 hace unos días, ese sistema cumple con las certificaciones que se pedían en ese momento”, afirmó.
Y añadió: “Ahora, que no inhiba los que han surgido recientemente u otras características de los drones, vuelvo y digo que no hay tecnología en el mundo que pueda cubrirlo todo”.
Esta explicación introduce un elemento importante en la discusión: una cosa es determinar si un equipo cumple las especificaciones bajo las cuales fue evaluado y otra establecer si puede responder a nuevas características de drones que hayan aparecido posteriormente.
Los cuestionamientos y lo que responde Codaltec
La controversia surgió por cuestionamientos al desempeño de los sistemas, las pruebas realizadas y el cumplimiento de las condiciones establecidas. La Contraloría General de la República también ha advertido posibles problemas relacionados con la planeación y la verificación de las capacidades técnicas.
A esto se sumó el Gobierno electo de Abelardo de la Espriella, que presentó ante los organismos de control señalamientos sobre presuntos sobrecostos de hasta 85 % y un posible detrimento superior a $20.700 millones, además de equipos sin instalación completa y fallas reportadas por el Ejército.
Estos señalamientos deben ser verificados por las autoridades y no determinan por sí mismos que haya existido corrupción o responsabilidades.
Frente a estos cuestionamientos, Codaltec sostiene que el contrato continúa en ejecución, que el despliegue avanza en un 70 % y que las pruebas técnicas han sido satisfactorias. La corporación también afirma que se trata de una tecnología C-UAS probada internacionalmente y que los recursos públicos están protegidos.
La entidad defiende que las pruebas forman parte de la validación de una tecnología que debe responder a una amenaza que cambia rápidamente. En ese sentido, su posición coincide con la explicación de Sánchez sobre las limitaciones de cualquier sistema individual.
Esta posición merece contexto porque Codaltec no es una empresa comercial cualquiera. La corporación forma parte del sector Defensa y tiene entre sus objetivos desarrollar e integrar capacidades científicas y tecnológicas para las Fuerzas Militares. Además, existen antecedentes de trabajo de Codaltec con sistemas antidrones y de apoyo tecnológico a las Fuerzas.
Esto no resuelve los cuestionamientos planteados por los organismos de control, pero permite entender que la discusión no se limita a determinar si los equipos «funcionan» o «no funcionan». También es necesario establecer qué capacidades fueron contratadas, qué pruebas se realizaron, qué resultados obtuvieron los sistemas y cuáles son las condiciones para su aceptación definitiva.
Mientras esas verificaciones avanzan, la necesidad operativa permanece. Los drones utilizados por grupos armados representan una amenaza concreta para la Fuerza Pública, especialmente en zonas como el Catatumbo, y las herramientas para enfrentarlos tendrán que evolucionar al mismo ritmo que la tecnología utilizada para atacar.
