El complejo ubicado en el norte de Bogotá combina cine, gastronomía, arte, espacios de trabajo y entretenimiento. La compañía busca ampliar sus fuentes de ingresos y reducir su dependencia de la exhibición cinematográfica.
Cine Colombia avanza en una estrategia de transformación de su modelo de negocio con Lumina, un complejo cultural, gastronómico y de entretenimiento ubicado en el norte de Bogotá que representó una inversión superior a US$35 millones.
El proyecto, inaugurado en junio de 2025 en inmediaciones del centro comercial Hacienda Santa Bárbara, fue concebido como algo más que un multiplex tradicional. La apuesta de la compañía es crear un destino en el que el público pueda encontrar diferentes actividades y servicios, incluso cuando no tenga como objetivo principal asistir a una película.
La estrategia responde a una transformación que Cine Colombia comenzó a acelerar después de la pandemia, cuando el cierre prolongado de sus operaciones llevó a la compañía a explorar nuevas alternativas para relacionarse con sus consumidores y ampliar sus líneas de negocio.
Un complejo que combina cine, gastronomía y cultura
Lumina cuenta con cuatro pisos y reúne diferentes experiencias en un mismo espacio.
El complejo tiene siete salas de cine con tecnología de última generación, pero también incorpora una oferta gastronómica que incluye un restaurante italiano, sushi, Juan Valdez, pastelería, bar y propuestas propias de Cine Colombia, como Cinepolitana.
Uno de sus principales atractivos es una terraza de aproximadamente 1.800 metros cuadrados, con espacios al aire libre y una vista de 360 grados sobre Bogotá.
También dispone de áreas para coworking y espacios destinados a exposiciones e instalaciones artísticas, con el objetivo de incorporar el arte y la cultura dentro de la experiencia del visitante.
De esta manera, el cine continúa siendo parte central del proyecto, pero deja de ser la única razón para visitar el lugar.
Una inversión de más de US$35 millones
De acuerdo con información de Valorem, grupo empresarial al que pertenece Cine Colombia, Lumina representó una inversión superior a US$35 millones, convirtiéndose en uno de los proyectos más importantes desarrollados por la compañía.
Cuando el proyecto fue presentado, el presidente de Cine Colombia, Munir Falah, explicó que se trataba de la inversión más significativa realizada por la empresa en sus casi 100 años de historia.
La compañía construyó el complejo desde cero sobre un espacio ubicado junto a Hacienda Santa Bárbara, mediante un contrato de arrendamiento de largo plazo con el centro comercial.
La infraestructura también incorporó elementos de eficiencia energética y sostenibilidad, entre ellos sistemas de ahorro de agua y paneles solares. Según la información divulgada por la compañía, cerca del 15 % de la energía utilizada en el complejo proviene de esta fuente renovable.
Cine Colombia quiere ir más allá de las salas
La importancia de Lumina dentro de la estrategia empresarial de Cine Colombia está en que hace parte de una apuesta más amplia por desarrollar negocios que no dependan directamente de la venta de entradas de cine.
La compañía ha estructurado nuevas líneas relacionadas con restaurantes, alimentos y proyectos especiales.
Entre ellas se encuentra Antojos, un formato de puntos independientes en el que Cine Colombia comercializa productos como crispetas, perros calientes y bebidas sin que estos espacios estén necesariamente ubicados dentro de un multiplex.
También trabaja en una línea de producción de snacks destinada a la comercialización en supermercados y otros canales de consumo masivo.
La intención es construir nuevas fuentes de ingresos alrededor de marcas y productos que ya forman parte del reconocimiento que tiene Cine Colombia entre los consumidores.
¿Cómo le ha ido a Lumina?
A un año de su inauguración, la compañía reportó una respuesta positiva por parte del público.
Según información publicada por Valorem en junio de 2026, Lumina había recibido más de 500.000 visitantes durante su primer año de operación.
La empresa considera que este comportamiento respalda la idea de utilizar el espacio como un destino de entretenimiento que no dependa exclusivamente de la programación cinematográfica.
El modelo también permite que diferentes tipos de público utilicen el complejo: desde personas que van a ver una película hasta quienes buscan restaurantes, espacios para trabajar, actividades culturales o simplemente un lugar para reunirse.
La transformación de Cine Colombia
Cine Colombia, fundada en 1927, se encuentra próxima a cumplir un siglo de operaciones y actualmente cuenta con una presencia nacional que va mucho más allá de sus salas tradicionales.
Según información de Valorem, la compañía opera 49 múltiplex, 347 pantallas y cuenta con 1.802 empleados, además de registrar una asistencia anual cercana a 19,7 millones de espectadores. Lumina forma parte de esta red, pero representa una evolución del concepto tradicional de multiplex.
El cambio también responde a las nuevas formas de consumo de entretenimiento. La competencia de las plataformas de streaming, las modificaciones en los hábitos de los espectadores y el impacto que tuvo la pandemia sobre las salas de cine han obligado a los exhibidores a buscar nuevas experiencias para atraer público.
En ese contexto, la apuesta de Cine Colombia consiste en que una visita a uno de sus espacios no necesariamente tenga que comenzar ni terminar con una película.
Un modelo que busca replicarse
El caso de Lumina representa uno de los primeros pasos de Cine Colombia en una estrategia de largo plazo para diversificar sus operaciones.
La compañía busca que negocios como los restaurantes, los puntos de alimentos, los snacks y los proyectos especiales puedan crecer de manera independiente y complementar su actividad principal.
La apuesta, por tanto, no consiste en abandonar el cine, sino en ampliar el concepto de lo que puede ofrecer una compañía tradicionalmente asociada con la exhibición cinematográfica.
Con Lumina, Cine Colombia está probando un modelo en el que cine, gastronomía, cultura y entretenimiento conviven en un mismo espacio y en el que la experiencia del consumidor puede extenderse mucho más allá de las dos horas que dura una película.
Fuente: Portafolio.
