El 41,5% de los ocupados en Colombia ya trabaja por cuenta propia, mientras el desempleo cayó al 8,1% en julio; el problema es que muchos independientes no cotizan de forma constante a salud y pensión.
El mercado laboral colombiano cerró julio con una de sus mejores cifras recientes de desempleo. Según las últimas cifras informadas por el DANE, la tasa de desocupación fue de 8,1%, la más baja para ese mes en 25 años, y el país tenía 578.000 personas ocupadas más que un año atrás.
Pero detrás de ese resultado hay un cambio que no necesariamente significa mayor estabilidad laboral. Una parte importante de los nuevos ocupados está trabajando por cuenta propia.
Esta categoría representa actualmente el 41,5% de las personas ocupadas en Colombia y fue la que más creció durante el último año, con 413.000 trabajadores adicionales. Son personas que generan sus ingresos sin depender directamente de un empleador, desde vendedores y comerciantes hasta trabajadores de plataformas, profesionales independientes y quienes ofrecen distintos servicios por su cuenta.
El crecimiento puede responder a una decisión voluntaria de emprender, pero también a la dificultad para acceder a un empleo formal. En cualquiera de los dos casos, existe una diferencia fundamental frente a un trabajador contratado: el independiente debe encargarse directamente de sus aportes a seguridad social.
El riesgo de trabajar sin cotizar
Para un empleado formal, los aportes a salud y pensión se gestionan mediante la relación laboral y se pagan periódicamente junto con la participación correspondiente del empleador. Para quien trabaja por cuenta propia, en cambio, la responsabilidad de realizar las cotizaciones recae directamente sobre la persona.
Eso significa que cuando los ingresos bajan, el pago de los aportes puede convertirse en uno de los primeros gastos que se aplazan.
El problema aparece con el tiempo. Los meses en los que no se cotiza a pensión representan semanas que dejan de acumularse para cumplir los requisitos necesarios para jubilarse. Una interrupción ocasional puede parecer poco relevante, pero varios años de cotizaciones irregulares pueden terminar dificultando el acceso a una pensión en la vejez.
La salud también puede verse afectada cuando se pierde la condición de cotizante del régimen contributivo. Por eso, para un trabajador independiente no basta con tener ingresos: también debe prever cómo mantener activa su protección social cuando atraviesa meses de menor facturación.
Qué puede hacer un trabajador independiente
La primera alternativa es incorporar el pago de seguridad social como un gasto fijo dentro del presupuesto mensual, incluso cuando los ingresos sean variables. Para quienes no pueden asumir fácilmente la totalidad de los aportes, también existen mecanismos de apoyo sujetos a requisitos.
Uno de ellos es el Fondo de Solidaridad Pensional, que contempla subsidios para determinados trabajadores en condiciones de vulnerabilidad económica que cumplan las condiciones establecidas por el programa.
Antes de solicitarlo, es necesario verificar requisitos como la edad, las semanas previamente cotizadas, la situación económica y la afiliación al sistema de salud, entre otros criterios que pueden variar según el programa aplicable.
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