El Gobierno se distancia del aumento del 23 % aplicado en 2026, mientras la inflación anual llegó al 6,24 % y empiezan a aparecer escenarios para el próximo ajuste.
El debate por el salario mínimo de 2027 ya comenzó, aunque todavía no existe una cifra oficial. La señal que ha dado el Gobierno de Abelardo de la Espriella es que el incremento del próximo año será calculado con criterios económicos y no repetirá necesariamente el salto del 23 % aplicado en 2026.
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, ha cuestionado precisamente ese aumento y ha defendido que los salarios deben crecer de acuerdo con la capacidad de la economía, la inflación y la productividad. Las negociaciones para definir el nuevo salario todavía no han comenzado formalmente, por lo que cualquier porcentaje que circule en este momento debe entenderse como una proyección y no como una decisión tomada.
La inflación ya da una primera pista
Para los trabajadores, hay un dato que permite poner la discusión en perspectiva. El DANE informó que la inflación anual llegó al 6,24 % en agosto de 2026, mientras que la variación acumulada en lo que va del año alcanza el 5,35 %.
Esto no significa que el salario mínimo vaya a subir exactamente 6,24 %. La fijación del mínimo considera varios elementos y la negociación también incorpora la productividad y las condiciones del mercado laboral. Pero sí muestra el punto de partida de una discusión en la que el Gobierno tendrá que equilibrar dos objetivos: evitar que los trabajadores pierdan capacidad de compra y, al mismo tiempo, no elevar los costos laborales muy por encima de lo que puede soportar la economía.
¿En cuánto podría quedar?
Los escenarios que se han planteado en análisis recientes apuntan a incrementos mucho más moderados que el de 2026. Un rango entre 6 % y 8 % aparece como referencia en algunos cálculos, aunque no corresponde a una propuesta oficial del Gobierno.
Con el salario mínimo actual de $1.750.905, un aumento del 6 % lo llevaría aproximadamente a $1.855.959. Con un 7 %, quedaría en unos $1.873.468, mientras que un incremento del 8 % lo situaría cerca de $1.890.977.
Son cálculos orientativos. El valor definitivo dependerá de la concertación entre Gobierno, empresarios y trabajadores y, si no se alcanza un acuerdo, de la decisión que adopte el Ejecutivo.
Para entender la diferencia, si se repitiera otro aumento del 23 %, el salario básico llegaría a unos $2,15 millones. Pero ese escenario no es el que está planteando actualmente el Ministerio de Hacienda y no debe interpretarse como una posibilidad con respaldo oficial.
El dato que importa al trabajador
La discusión no se reduce a cuánto subirá el salario en pesos. Lo determinante será cuánto de ese aumento conservará realmente el trabajador después de que suban los precios.
En 2026, el salario mínimo pasó a $1.750.905, después del incremento del 23 % decretado para ese año. El Gobierno defendió entonces que la medida buscaba avanzar hacia un ingreso más suficiente, mientras sus críticos cuestionaron el impacto que podía tener sobre los costos laborales y la economía.
Ahora el escenario es diferente. Con una inflación anual del 6,24 %, el margen para mejorar el ingreso real dependerá de que el aumento final supere ese nivel y de cómo evolucionen los precios durante los últimos meses del año.
Por eso, el salario mínimo de 2027 todavía no está definido. Lo que sí empieza a estar claro es que la discusión será distinta a la de 2026: el Gobierno ha anticipado un ajuste más ligado a inflación y productividad, mientras trabajadores y empresarios tendrán que defender sus posiciones en una negociación que determinará cuánto aumentará el ingreso de millones de colombianos.
La cifra definitiva se conocerá al cierre de la negociación, previsiblemente en diciembre, o mediante decreto si no existe acuerdo.
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