La cotización de la moneda estadounidense frente al peso colombiano marca el ritmo de la economía y repercute en el costo de vida de los ciudadanos.
El dólar puede subir o bajar varios pesos en una jornada y, para buena parte de los colombianos, la cifra puede parecer lejana. Pero basta con convertirla a una cantidad cotidiana para entender que detrás de cada movimiento de la tasa de cambio hay dinero que entra o sale del bolsillo.
La prueba puede hacerse con apenas 100 dólares.
Este martes 8 de septiembre, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubica en $3.126,08 por dólar. Eso significa que US$100 equivalen a unos $312.608 colombianos, antes de tener en cuenta las comisiones o el diferencial que aplican bancos y casas de cambio.
Ahora bien, ¿qué ocurriría si el dólar llegara a $3.000? Los mismos US$100 pasarían a representar $300.000. La diferencia sería de $12.608.
Puede parecer poco. Pero la cifra cambia cuando se amplía la escala.
De 100 a 1.000 dólares
Para una persona que necesita comprar US$1.000, la cotización actual supone unos $3,13 millones. Si el dólar descendiera hasta los $3.000, esa misma cantidad costaría $3 millones.
La diferencia sería de unos $126.000.
Y ahí aparece una de las paradojas de la tasa de cambio. Un dólar barato es una buena noticia para quien necesita comprar dólares para viajar, estudiar en el exterior, adquirir productos importados o pagar servicios denominados en esa moneda. Pero puede ser una noticia menos favorable para quien recibe dólares desde otro país.
Una persona que reciba US$1.000 en Colombia obtendría alrededor de $3,13 millones con la cotización actual. Si el dólar estuviera en $3.000, recibiría $3 millones.
El producto es el mismo. La cantidad de dólares también. Lo que cambia es cuántos pesos representa cada billete verde.
El dólar no se queda en la pantalla
Esta es la razón por la que la cotización de la moneda estadounidense no debería leerse únicamente como un dato financiero.
Una tasa de cambio más baja puede abaratar, en términos de pesos, determinadas compras realizadas en el exterior. También puede reducir el valor en pesos de los ingresos que reciben exportadores y hogares que dependen de remesas.
El Banco de la República explica que cuando aumenta la tasa de cambio se necesitan más pesos para comprar un dólar y que eso implica una depreciación del peso. Cuando ocurre lo contrario, el peso gana valor frente a la moneda estadounidense.
Por eso, detrás de una pantalla que marca $3.126 no hay solamente una cifra para los operadores financieros. Hay viajes que pueden costar menos, ingresos que pueden valer menos y empresas que tienen que recalcular sus cuentas.
La prueba de los 100 dólares tiene precisamente ese propósito: convertir una cotización que parece abstracta en una cantidad que cualquiera pueda entender.
