El dólar volvió a superar los $3.100 este miércoles después de varias jornadas a la baja. Para quienes necesitan comprar dólares, estas son las señales que conviene mirar antes de tomar una decisión.
El precio del dólar en Colombia volvió a cambiar de rumbo esta semana. Después de acercarse a los $3.000 y tocar niveles que no se veían desde hace varios años, la divisa estadounidense repuntó este miércoles y volvió a ubicarse por encima de los $3.100 durante la jornada.
La TRM que regía el 25 de agosto fue de $3.056,51, de acuerdo con el Banco de la República. En la apertura del miércoles, el dólar se ubicó alrededor de los $3.105, mostrando que el mercado puede moverse rápidamente incluso después de varias semanas de fortalecimiento del peso.
Esto deja una pregunta para quienes tienen un viaje, deben pagar una compra en dólares o simplemente están pensando en guardar parte de sus ahorros en la moneda estadounidense: ¿conviene comprar ahora o esperar?
El peso sigue fuerte, pero el dólar puede volver a moverse
Uno de los elementos que ha favorecido al peso colombiano es el nivel de las tasas de interés en el país.
El Banco de la República mantiene su tasa de política monetaria en 12 %, un nivel que hace relativamente atractivos los activos denominados en pesos para algunos inversionistas. La próxima decisión sobre tasas está prevista para el 30 de septiembre.
A esto se suma el comportamiento reciente del dólar. La TRM pasó de $3.230,44 el 4 de agosto a $3.048,12 el 24 de agosto, aunque posteriormente recuperó parte del terreno perdido.
Eso significa que quienes estaban esperando un dólar cada vez más barato ya recibieron una señal de advertencia: la caída no necesariamente ocurre en línea recta.
El movimiento del miércoles es un ejemplo. Después de varias sesiones de debilidad, la moneda estadounidense recuperó terreno tras conocerse nuevos datos sobre la economía de Estados Unidos.
Entonces, ¿comprar dólares ahora o esperar?
Para una persona que necesita dólares en las próximas semanas, intentar acertar el precio mínimo puede ser una estrategia arriesgada. Una alternativa es comprar por partes, en lugar de convertir todos los pesos en dólares en una sola operación.
Por ejemplo, alguien que necesite US$1.000 puede dividir la compra en varias fechas. De esa manera, si el dólar vuelve a bajar, todavía tendrá una parte del dinero disponible para comprar más barato; y si sube, ya habrá asegurado una parte a un precio inferior.
También hay que mirar para qué se necesitan los dólares. No es lo mismo comprar para viajar que hacerlo como inversión o para ahorrar durante varios años.
En el corto plazo, el mercado seguirá pendiente de las tasas de interés de Estados Unidos, los datos económicos de ese país, el precio del petróleo y las decisiones del Banco de la República. También será importante observar si el peso mantiene la fortaleza que ha mostrado durante agosto.
Por ahora, el mensaje para quien está pensando en comprar dólares es sencillo: el precio sigue siendo bajo frente a los niveles que alcanzó la divisa en años anteriores, pero el repunte de esta semana demuestra que esperar una caída hasta exactamente $3.000 también implica asumir un riesgo.
La clave no está tanto en adivinar el próximo precio del dólar como en definir cuánto dinero se necesita, cuándo se necesita y evitar tomar una decisión basada únicamente en el movimiento de un día.
