El peso colombiano vive su segunda mayor racha de fortaleza del siglo. ¿Quién gana y quién pierde con esto, y por qué algunos bancos advierten que el peso está más fuerte de lo que sus propios fundamentos justifican.
Este miércoles la Tasa Representativa del Mercado cerró en $3.121,07 pesos por dólar, el nivel más bajo desde abril de 2019. El dato, sin embargo, es apenas la fotografía más reciente de un fenómeno que empezó hace casi cuatro años: desde finales de 2022, el peso colombiano acumula una apreciación cercana al 38%, el segundo ciclo de revaluación más fuerte que ha vivido el país en lo que va del siglo XXI. Solo lo supera el periodo entre 2003 y 2008, cuando la moneda se fortaleció cerca de 45%.
Las tres causas detrás de la caída del dólar
La explicación no es un solo factor, sino la coincidencia de varios. El primero es externo: el índice del dólar a nivel global ha estado débil buena parte del año, lo que de por sí abarata la divisa frente a monedas emergentes como el peso. El segundo es el precio del petróleo, que ha rondado los 95 dólares por barril en medio de las tensiones en Medio Oriente; como Colombia exporta crudo, un petróleo más caro significa más dólares entrando al país. El analista Andrés Conde lo resumió de forma directa: «Colombia recibe más divisas y el peso se aprecia por partida doble».
El tercer factor tiene nombre técnico pero efecto muy concreto: el llamado carry trade, la estrategia con la que inversionistas extranjeros traen dólares a Colombia para aprovechar tasas de interés locales altas —el Banco de la República mantiene la suya en 12%— frente a tasas más bajas en Estados Unidos y Europa.
Mientras esa diferencia se mantenga atractiva, seguirán entrando capitales que presionan el dólar hacia abajo. A esto se suma un elemento particular de este año: el propio Gobierno reconoció que parte de la fortaleza del peso también responde a dinámicas de la economía ilegal, un factor que rara vez se menciona en los análisis técnicos pero que las autoridades han puesto sobre la mesa.
La otra cara: por qué no todos los analistas confían en que esto dure
No hay consenso sobre si el peso seguirá tan fuerte. Deutsche Bank, uno de los bancos que revisó su proyección más recientemente, considera que el mercado está «demasiado optimista sobre el panorama fiscal» del país y que la tasa de cambio actual refleja un ajuste excesivo; su pronóstico apunta a un dólar cerca de $3.600 al cierre de 2026, lo que implicaría una subida cercana al 15% frente a los niveles de hoy.
Esa desconfianza tiene un respaldo concreto: el 8 de abril, la calificadora Standard & Poor’s le bajó la nota de riesgo a Colombia a BB−, la primera vez que el país cae a ese nivel desde 1993, dejándolo a un solo escalón de la categoría «altamente especulativa». S&P proyecta además que el déficit fiscal del país suba a 5,6% del PIB en 2026, frente a 5,3% el año anterior.
Para contener una caída más pronunciada del dólar —que perjudica a exportadores y receptores de remesas— el Banco de la República anunció un programa de compra de reservas internacionales por hasta 4.000 millones de dólares, una intervención que busca poner un piso a la cotización sin depender solo de las fuerzas del mercado.
Lo que significa para su bolsillo
· Si va a viajar, importar o pagar deudas en dólares: este es, en términos históricos recientes, uno de los mejores momentos de los últimos siete años para hacerlo.
· Si depende de remesas o exporta: cada dólar que le llega o que factura en el exterior se convierte en menos pesos que hace un año.
· Si está pensando en ahorrar o invertir en dólares apostando a que suban: varios analistas —no todos— creen que hay margen para que el dólar se recupere hacia el cierre del año, aunque nadie lo garantiza; conviene no tomar decisiones grandes asumiendo que el nivel actual es permanente.
