La intervención se realizó en un inmueble declarado Bien de Interés Cultural en 2010. El Distrito abrió una actuación para determinar responsabilidades y contempla la restitución de la estructura original.
Una remodelación en un apartamento del Edificio Altos de Santana, una de las obras del reconocido arquitecto Rogelio Salmona en Bogotá, generó una fuerte polémica luego de que fueran demolidas unas escaleras originales diseñadas por el arquitecto.
La controversia comenzó después de que Deconama Design Studio, encargado de la intervención, publicara en redes sociales imágenes y videos del proceso. El estudio explicó que decidió reemplazar la escalera helicoidal porque consideraba que el apartamento era oscuro y que la estructura dificultaba el ingreso de luz y la ampliación de algunos espacios.
Las escaleras originales fueron sustituidas por una estructura de diseño contemporáneo con madera, cemento, vidrio e iluminación LED. La intervención provocó críticas de usuarios de redes sociales y de personas vinculadas al sector de la arquitectura, quienes cuestionaron la modificación de un elemento perteneciente a una obra con protección patrimonial.
El inmueble tiene protección patrimonial
El Edificio Altos de Santana fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2010 y cuenta con un nivel de intervención 2, correspondiente a conservación tipológica.
De acuerdo con el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), esta protección incluye elementos fundamentales del proyecto arquitectónico, entre ellos las circulaciones, espacios, fachadas, volumetría y escaleras tanto de las zonas comunes como del interior de los apartamentos.
Por esta razón, cualquier modificación que pueda afectar los valores patrimoniales del inmueble debe ser presentada previamente ante el IDPC para determinar si puede realizarse y bajo qué condiciones.
El director del Instituto, Diego Parra, señaló que los responsables de la remodelación no presentaron ninguna solicitud de autorización antes de ejecutar los trabajos.
Distrito abrió investigación
Ante la polémica, el IDPC inició un proceso de revisión, recopilación de pruebas y actuación sancionatoria para establecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes.
La normativa establece que intervenir un Bien de Interés Cultural sin la autorización requerida puede generar una sanción económica para el propietario de entre 200 y 500 salarios mínimos mensuales vigentes.
En el caso de profesionales que hayan participado en la intervención, las multas pueden alcanzar entre 400 y 1.000 salarios mínimos mensuales vigentes, según las responsabilidades que se determinen dentro del proceso.
Sin embargo, la investigación no se limitaría a una eventual sanción económica. El Distrito también contempla la posibilidad de ordenar la restitución de los elementos patrimoniales afectados.
Según el IDPC, la escalera original se encuentra documentada mediante planos, memorias y otros registros históricos de la obra de Salmona, lo que permitiría orientar una eventual reconstrucción de la estructura.
¿Qué argumentó el estudio que hizo la remodelación?
Deconama defendió la intervención al señalar que el diseño original presentaba dificultades para los habitantes del apartamento.
Según el estudio, la escalera bloqueaba parte de la entrada de luz y, además, la ampliación del dormitorio principal implicaba modificar el recorrido de la estructura. Ante esta situación, decidieron reemplazarla completamente por un diseño contemporáneo.
La firma sostuvo que su intención fue hacer que el apartamento tuviera una mayor conexión con el exterior y una sensación de amplitud y luminosidad.
El argumento, sin embargo, abrió una discusión sobre los límites de las remodelaciones privadas en inmuebles con valor patrimonial y sobre la responsabilidad que tienen propietarios, arquitectos y diseñadores cuando intervienen obras protegidas.
El legado de Rogelio Salmona, en el centro del debate
Rogelio Salmona es considerado uno de los arquitectos más importantes de Colombia y América Latina. Entre sus obras más reconocidas en Bogotá se encuentran las Torres del Parque, el Archivo General de la Nación y la Biblioteca Virgilio Barco, entre otras.
Su arquitectura se caracteriza por el uso del ladrillo, los espacios públicos, las circulaciones y la relación entre las construcciones y el entorno.
Precisamente, la discusión generada por la remodelación plantea una pregunta que va más allá de este apartamento: ¿hasta dónde puede modificarse una vivienda cuando hace parte de una obra arquitectónica protegida?
El propio IDPC señala que ser propietario de un inmueble patrimonial no impide realizar adaptaciones. El procedimiento busca que esas transformaciones puedan hacerse sin afectar los elementos que justificaron la declaratoria de protección.
Mientras avanza la actuación administrativa, el Distrito deberá determinar las responsabilidades por la intervención y las medidas que correspondan frente a la demolición de las escaleras diseñadas por Salmona.
El caso volvió a poner sobre la mesa la importancia de proteger el patrimonio arquitectónico de Bogotá y de consultar a las autoridades antes de realizar modificaciones en inmuebles que cuentan con una declaratoria de protección.
Fuente : El Tiempo.
