El Gobierno destinó $1,5 billones para aliviar la crisis financiera del sistema eléctrico, mientras la CREG estableció cobros adicionales por tramos para quienes aumenten su consumo por encima de su meta individual.
El precio de la electricidad vuelve a estar en el centro del debate en Colombia por la situación financiera que atraviesa el sector y las medidas adoptadas para garantizar la continuidad del servicio. El Gobierno anunció recursos por $1,5 billones para lo que resta de 2026, con un primer giro de $300.000 millones, destinado principalmente a aliviar las obligaciones con los generadores térmicos.
Para los hogares, sin embargo, el anuncio no significa que todos vayan a recibir una factura más cara. El efecto directo sobre el recibo dependerá del consumo de cada usuario. La regulación establece una meta individual y, a partir de ella, un esquema de cuatro tramos que determina cuándo aparece un cobro adicional y cuánto representa.
Por qué interviene el Gobierno y qué puede cambiar en la factura
El Gobierno sostiene que el sistema eléctrico enfrenta un problema de liquidez que afecta la cadena de pagos entre generadores, transmisores, distribuidores y comercializadores. A esto se suma la menor disponibilidad de agua para generación hidroeléctrica y una mayor necesidad de generación térmica, que tiene costos de operación más altos.
Para atender la situación, el Ejecutivo comprometió $1,5 billones durante lo que resta de 2026 y anunció un primer giro de $300.000 millones. También planteó fortalecer los contratos de largo plazo para reducir la exposición al precio de bolsa y revisar la estructura tarifaria.
Ese dinero, sin embargo, no se entrega directamente a los hogares ni representa un descuento automático en la factura. Su objetivo es aportar liquidez al sistema y evitar que las dificultades financieras afecten la continuidad y confiabilidad del servicio.
La otra medida sí puede reflejarse directamente en el recibo. La CREG estableció un programa temporal que compara el consumo de cada usuario con una meta individual calculada a partir de su historial. La meta diaria se obtiene con la mediana de los consumos promedio diarios de los ciclos completos de lectura de los 12 meses anteriores y permanece fija durante la vigencia del programa, salvo determinadas correcciones o causales de exclusión.
A partir de esa referencia se establecen cuatro tramos. El primero comprende el consumo que está por encima de la meta y hasta el 110 %. Ese tramo no genera un cobro adicional, porque el factor establecido es 1,00.
El segundo tramo va desde más del 110 % hasta el 120 % de la meta; el tercero, desde más del 120 % hasta el 140 %; y el cuarto corresponde a todo consumo que supere el 140 %.
Los factores cambian según el tipo de usuario:
| Consumo frente a la meta | Estratos 1, 2 y 3 | Estratos 4, 5 y 6 |
| Hasta 110 % | 1,00 | 1,00 |
| Más de 110 % y hasta 120 % | 1,15 | 1,25 |
| Más de 120 % y hasta 140 % | 1,35 | 1,50 |
| Más de 140 % | 1,65 | 1,85 |
La norma establece que el cobro se calcula sobre cada tramo por separado, tomando como referencia la tarifa regulada que habría pagado el usuario sin este programa. No se multiplica todo el consumo del hogar por el factor correspondiente.
Un ejemplo con una meta de 200 kWh
Supongamos que una vivienda tiene una meta de 200 kWh y una tarifa regulada de referencia hipotética de $800 por kWh.
Hasta 220 kWh, que corresponde al 110 % de la meta, no hay cobro adicional.
Si el hogar consume 240 kWh, tiene 20 kWh en el segundo tramo, entre el 110 % y el 120 %. Para un hogar de estratos 4, 5 o 6, el factor es 1,25. El recargo de esos 20 kWh sería:
20 × $800 × (1,25 – 1) = $4.000.
Si ese mismo hogar llegara a 280 kWh, tendría:
· 20 kWh en el segundo tramo, con factor 1,25.
· 40 kWh en el tercer tramo, con factor 1,50.
El cálculo sería:
20 × $800 × 0,25 = $4.000
40 × $800 × 0,50 = $16.000
Cobro adicional: $20.000.
Y si llegara a 300 kWh, aparecerían otros 20 kWh en el cuarto tramo, donde para los estratos 4, 5 y 6 el factor es 1,85:
20 × $800 × 0,85 = $13.600.
En ese escenario, el cobro adicional acumulado sería de $33.600, siempre antes de aplicar el límite máximo previsto por la regulación.
Ese límite es importante: la CREG establece que el cobro no puede superar el valor del consumo excedente calculado con el Costo Incremental Operativo de Racionamiento (CRO) del estrato 4 vigente al momento de la facturación.
Por tanto, estos ejemplos sirven para entender el mecanismo, pero no permiten determinar cuánto pagará exactamente una familia sin conocer su tarifa regulada de referencia y el CRO aplicable en la fecha de facturación.
Qué significa para cada hogar y cómo comprobar el cobro
La primera conclusión es que el Gobierno no está aplicando una subida general de la tarifa eléctrica a todos los colombianos. El anuncio de los $1,5 billones busca atender la liquidez del sistema, mientras el cobro adicional de la CREG funciona como un mecanismo temporal ligado al comportamiento individual del consumo.
Para saber si una familia tendrá que pagar más, hay que mirar tres datos de la factura: la meta individual del ciclo, el consumo efectivamente facturado y el cobro adicional que, si corresponde, haya aplicado el comercializador. La regulación obliga a las empresas a poner esta información a disposición de los usuarios.
Con una meta de 200 kWh, por ejemplo, consumir 210 kWh no genera este cobro. Tampoco lo genera llegar a 220 kWh. El recargo empieza a calcularse sobre el consumo que supere el 110 % de la meta.
La situación cambia a medida que aumenta el consumo. Superar el 120 % hace que una parte del excedente pase al tercer tramo y superar el 140 % lleva otra parte al cuarto, con factores progresivamente mayores.
La regulación también contempla el caso contrario. Los usuarios que consuman por debajo del 90 % de su meta pueden generar consumo ahorrado reconocido. Al cierre del programa, los usuarios elegibles que se encuentren entre el 30 % con mejor índice de ahorro de su categoría de comparación podrán recibir un beneficio monetario, siempre sujeto a los recursos efectivamente recaudados y a las demás condiciones establecidas.
El programa tampoco se aplica a todos los usuarios. La CREG excluye, entre otros, a quienes tengan medidor prepago, a usuarios cuyo consumo no se determine mediante lectura del medidor, determinados centros de salud, instituciones educativas, servicios de emergencia, establecimientos penitenciarios y usuarios oficiales. También contempla la posibilidad de solicitar exclusión cuando exista una condición médica que requiera el uso permanente o intensivo de equipos eléctricos indispensables para preservar la vida o la salud.
Hay, por tanto, dos asuntos diferentes que conviene no confundir. Los $1,5 billones anunciados por el Gobierno buscan darle liquidez al sistema eléctrico y proteger la continuidad del servicio; el mecanismo de la CREG busca reducir el consumo y establece un cobro adicional progresivo para quienes superen determinados niveles frente a su propia meta.
Para el consumidor, la clave estará en revisar los kWh de cada periodo y comprobar la meta individual que aparece en la factura. No basta con comparar el valor total del recibo con el del mes anterior: también habrá que comprobar cuánto se consumió y, si existe un cobro adicional, sobre qué tramo de consumo fue calculado.
