La transición hacia el Registro Universal de Ingresos modifica la forma en que se analiza quién puede entrar y permanecer en los programas sociales, mientras Prosperidad Social revisa el cuarto ciclo de pagos.
Las familias que reciben Renta Ciudadana deben estar atentas a un cambio en la forma en que el Estado identifica y revisa a los potenciales beneficiarios de los programas sociales. El proceso está relacionado con la entrada en operación del Registro Universal de Ingresos (RUI), una herramienta que busca utilizar información de distintas fuentes para determinar la focalización de subsidios y transferencias.
El cambio no significa que todos los hogares que actualmente reciben Renta Ciudadana vayan a perder automáticamente el beneficio. El Decreto 662 de 2026 estableció un periodo de transición hasta el 31 de octubre para los beneficiarios y potenciales beneficiarios que deben pasar de la información del Sisbén al RUI. Durante ese proceso, las entidades responsables deben definir los criterios de entrada, permanencia y salida de cada programa y comunicar sus condiciones a la ciudadanía.
Precisamente por esa transición, Prosperidad Social anunció el 20 de agosto que revisaría la aplicación del RUI antes de realizar el cuarto ciclo de Renta Ciudadana y Compensación del IVA, inicialmente previsto para comenzar el 21 de agosto. La entidad señaló que aplicar el nuevo sistema sin completar los ajustes necesarios podía afectar la continuidad de las transferencias para cerca del 49 % de los hogares beneficiarios.
¿Qué deben hacer las familias?
El primer paso es mantener actualizada la información del hogar. Prosperidad Social señala que la selección de beneficiarios de Renta Ciudadana se realiza a partir de registros administrativos y que no existe un proceso de inscripción directa al programa. Por eso, las familias deben procurar que su información en el Sisbén y en los registros oficiales refleje su situación actual.
También es importante revisar periódicamente los canales oficiales de Prosperidad Social. La entidad es la encargada de informar los cambios en los ciclos de pago, las condiciones de permanencia y las novedades que puedan surgir durante la transición hacia el RUI.
Este punto es especialmente relevante porque el nuevo registro busca cruzar información de diferentes fuentes para establecer la situación económica de las personas y determinar quién cumple las condiciones para acceder o permanecer en los programas de transferencias. El RUI fue creado para mejorar la focalización de la oferta social y no depende únicamente de la información tradicional del Sisbén.
¿El Sisbén desaparece?
No. El Sisbén continúa vigente y sigue siendo una de las principales fuentes de información que alimentan el Registro Social de Hogares. El cambio consiste en avanzar hacia un sistema que integre y utilice diferentes fuentes de información para la focalización de los programas sociales.
Por eso, tener una clasificación en el Sisbén no equivale por sí solo a garantizar el pago de Renta Ciudadana. La selección depende de los criterios definidos para cada línea de intervención y de la información disponible en los registros oficiales.
Actualmente, Renta Ciudadana contempla líneas como Valoración del Cuidado y Colombia sin Hambre, dirigidas a hogares en situación de pobreza y pobreza extrema, con prioridad para determinados hogares que incluyen niños, personas con discapacidad u otras condiciones de vulnerabilidad.
Lo que deben evitar los beneficiarios
Las familias no deben entregar dinero a terceros para actualizar sus datos ni realizar trámites relacionados con Renta Ciudadana. Prosperidad Social recuerda que sus trámites son gratuitos y que no requiere intermediarios.
Ante cualquier cambio en la situación del hogar, lo recomendable es mantener actualizada la información en los canales institucionales correspondientes y consultar directamente las comunicaciones de Prosperidad Social. La transición al RUI continuará durante los próximos meses y las entidades deberán informar las condiciones y etapas que correspondan a los beneficiarios.
En otras palabras, el cambio principal está en la forma en que el Estado revisará y cruzará la información de los hogares, no en una eliminación automática de Renta Ciudadana. Para las familias, la clave será mantener sus datos actualizados y seguir únicamente la información oficial sobre los próximos ciclos y las condiciones de permanencia.
