Mientras Francia restringe el acceso a las redes sociales para menores de 15 años, Colombia avanza con la reglamentación de una ley que busca crear entornos digitales más seguros para niños, niñas y adolescentes.
La protección de los menores en internet se ha convertido en una prioridad para varios países. Apenas unos días después de que Francia se convirtiera en el primer país europeo en restringir el acceso a las redes sociales a menores de 15 años sin autorización de sus padres, Colombia dio un paso en la misma dirección, aunque con un enfoque diferente: fortalecer la seguridad de niños y adolescentes en el entorno digital.
El Gobierno nacional reglamentó la Ley 2489 de 2025, una norma que establece medidas para promover espacios digitales más seguros y prevenir riesgos como el ciberacoso, el contacto con desconocidos, el acceso a contenidos perjudiciales y otras formas de violencia en línea.
Aunque la legislación colombiana no prohíbe que los menores utilicen redes sociales, sí fija las bases para que entidades públicas, instituciones educativas, familias y plataformas digitales compartan la responsabilidad de proteger los derechos de los niños en internet.
Más prevención y educación digital
La nueva reglamentación busca que la protección vaya más allá de los controles tecnológicos. Uno de sus principales objetivos es fortalecer la educación digital para que los menores aprendan a identificar riesgos, proteger su información personal y hacer un uso responsable de las plataformas digitales.
Además, promueve campañas de sensibilización dirigidas a padres, docentes y cuidadores, quienes desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento de niños y adolescentes mientras navegan por internet.
Francia apuesta por restringir el acceso
El debate sobre la seguridad digital tomó fuerza esta semana después de que Francia anunciara que exigirá mecanismos de verificación de edad para impedir que menores de 15 años abran cuentas en redes sociales sin autorización de sus padres.
La medida responde a la creciente preocupación por el impacto que el uso intensivo de estas plataformas puede tener en la salud mental de los adolescentes, especialmente por problemas relacionados con el ciberacoso, la ansiedad, la exposición a contenidos violentos y la desinformación.
¿Qué cambia para las familias?
La norma recuerda que la protección digital no depende únicamente de las autoridades o de las empresas tecnológicas. Los expertos coinciden en que el acompañamiento de los padres sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir los riesgos.
Entre las recomendaciones están configurar controles parentales, conversar con los hijos sobre los peligros de compartir información personal, establecer horarios para el uso de dispositivos y mantener una comunicación permanente sobre la actividad en redes sociales.
