El exministro afirma que Carolina Corcho y Guillermo Jaramillo fueron actores centrales en el manejo que condujo a la situación actual.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial, el exministro de Hacienda José Antonio Ocampo lanzó una advertencia contundente: la crisis que atraviesa el sistema es consecuencia directa de las decisiones adoptadas durante el gobierno de Gustavo Petro y podría profundizarse si se mantiene la misma orientación política con Iván Cepeda.
En entrevista con Noti360, Ocampo sostuvo que el deterioro del sector no puede explicarse únicamente por problemas heredados ni por dificultades estructurales acumuladas durante décadas. A su juicio, la situación actual es el resultado de la estrategia impulsada por el Ejecutivo para transformar el modelo de salud. «La percepción de que estamos en una gran crisis del sistema de salud es un resultado de la política de este gobierno; no es un tema que precede al gobierno», afirmó.
Su diagnóstico apunta a una combinación de factores que hoy afectan a millones de usuarios: dificultades en el acceso a medicamentos, problemas financieros de las EPS, retrasos en los pagos a clínicas y hospitales, y una creciente incertidumbre sobre el futuro del sistema.
Corcho y Jaramillo, en el centro de las críticas
La declaración más contundente de Ocampo llegó cuando fue consultado sobre la responsabilidad de los ministros de Salud del gobierno Petro en la crisis actual.
Al preguntársele si consideraba que la ex ministra de salud Carolina Corcho y el actual ministro, Guillermo Jaramillo eran los principales responsables de la situación que enfrenta el sector, respondió sin dudas: «Así es. Claro lo digo».
Ocampo sostuvo que ambos tuvieron la posibilidad de proponer alternativas y buscar acuerdos para corregir problemas estructurales del sistema, pero no lo hicieron. «Ellos hubieran podido decirle al presidente: ‘Mire, eso hay que manejarlo de otra manera’, pero nunca lo hicieron. Más aún, su incapacidad para concertar una solución es de los hechos notorios», aseguró.
Para el exministro de Hacienda, la crisis actual no es consecuencia de un colapso inevitable del modelo existente, sino del manejo que el Gobierno dio a la reforma y a la administración del sistema durante los últimos años.
El temor a una continuidad del modelo
Las declaraciones adquieren especial relevancia en medio de una campaña presidencial en la que el futuro de la reforma a la salud sigue siendo uno de los temas más sensibles.
Aunque Ocampo evitó referirse directamente a candidatos específicos, sí expresó preocupación por la posibilidad de que un próximo gobierno mantenga la misma orientación que ha guiado la política sanitaria del actual Ejecutivo.
Según explicó, el problema no radica en corregir las fallas que existían dentro del sistema, sino en haber intentado una transformación estructural sin construir consensos suficientes con los actores del sector. «Lo que en el fondo ha querido hacer el Gobierno es estatizar el sistema», afirmó.
A su juicio, era posible fortalecer la atención primaria, ampliar la cobertura en regiones apartadas y mejorar la red pública hospitalaria sin desmontar los elementos centrales del modelo que operaba hasta antes de la reforma.
Las EPS intervenidas y problema financiero
Uno de los puntos más críticos de su análisis se refiere a las EPS (Entidades Prestadoras de Servicios) que fueron intervenidas por el Gobierno. Ocampo aseguró que varias de estas entidades terminaron agravando su situación financiera después de pasar a control estatal. Como ejemplo citó el caso de Nueva EPS, la aseguradora más grande del país. «Yo tuve una excelente impresión de cómo estaba funcionando la Nueva EPS. Ahora está intervenida por el Gobierno y quebrada», afirmó. Según el exministro, las intervenciones no resolvieron los problemas existentes y terminaron aumentando la incertidumbre dentro del sistema.
Aunque reconoce que el sector necesita recursos adicionales para estabilizarse, Ocampo considera que la crisis no puede explicarse únicamente por falta de dinero.
Según sus cálculos, una inyección cercana a los 10 billones de pesos ayudaría a aliviar la situación financiera. Sin embargo, insiste en que uno de los errores más graves ha sido el manejo de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), mecanismo que financia la atención de los afiliados. «Es absolutamente esencial que se calcule bien la UPC. El aumento ha sido demasiado pequeño y además le han sacado recursos para otros programas del Gobierno», sostuvo.
Para el exministro, corregir ese aspecto es indispensable para evitar un deterioro aún mayor del sistema durante los próximos años.
