El modelo de salud se convirtió en uno de los principales temas de confrontación entre los candidatos presidenciales. Mientras Iván Cepeda propone profundizar la reforma impulsada por el Gobierno Petro, sectores críticos advierten sobre una mayor concentración del sistema en manos del Estado.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial, la salud vuelve a ocupar el centro del debate político. La crisis financiera del sistema, los problemas en la entrega de medicamentos y el futuro de las EPS se han convertido en temas determinantes para millones de votantes.
La crisis actual del sistema no es producto exclusivamente de factores estructurales, sino también de decisiones gubernamentales relacionadas con la financiación de la salud, la intervención de EPS y el manejo de los recursos públicos.
Una crisis que ya tiene impacto económico y social
La discusión ocurre en medio de un panorama complejo para el sector. Distintos actores han alertado sobre el crecimiento de la cartera hospitalaria, las dificultades de flujo de recursos y las demoras en la atención a pacientes.
La deuda acumulada del sistema supera los $25 billones y que los problemas financieros han derivado en retrasos en tratamientos, dificultades para acceder a medicamentos y un aumento de las acciones judiciales para reclamar servicios de salud.
El debate se produce además en un contexto donde las intervenciones estatales a varias EPS han generado posiciones encontradas. Mientras el Gobierno ha defendido estas medidas como necesarias para proteger a los usuarios, sectores de oposición aseguran que los indicadores de atención han empeorado en algunas entidades intervenidas.
¿Qué propone Iván Cepeda?
La propuesta de salud de Cepeda busca continuar la transformación iniciada por la actual administración.
Entre los principales planteamientos se encuentra el fortalecimiento del giro directo de recursos desde la ADRES a hospitales y clínicas, una reducción del papel financiero de las EPS y una mayor centralización en la compra de medicamentos.
Para sus promotores, estas medidas permitirían disminuir costos administrativos, aumentar la transparencia en el uso de los recursos públicos y fortalecer la atención primaria en salud.
Sin embargo, críticos de la iniciativa consideran que una mayor concentración de funciones en el Estado podría generar riesgos operativos y afectar la capacidad de respuesta del sistema. Esa es precisamente una de las preocupaciones, donde expertos advierten sobre la posibilidad de que el modelo termine dependiendo en mayor medida de decisiones políticas.
El contrapunto: fortalecer el modelo mixto
Mientras Cepeda propone profundizar la reforma, otros candidatos presidenciales han planteado una ruta diferente.
Abelardo de la Espriella ha defendido la permanencia del modelo mixto de aseguramiento y propone planes de choque enfocados en liquidez para hospitales, clínicas y EPS.
Según lo expuesto durante los debates de campaña, De la Espriella plantea una inyección cercana a $10 billones para recuperar el flujo financiero del sistema, además de ajustes en la UPC y cambios en la administración de las EPS intervenidas.
La salud, uno de los grandes temas de la elección
Más allá de las diferencias ideológicas, el debate refleja una realidad que reconocen prácticamente todos los sectores: el sistema enfrenta problemas financieros y operativos que requerirán decisiones urgentes durante el próximo gobierno.
La discusión ya no se limita a la conveniencia o no de las EPS. También involucra preguntas sobre la sostenibilidad fiscal del sistema, el papel del Estado en la administración de los recursos y la capacidad institucional para garantizar atención oportuna a más de 50 millones de colombianos.
En ese escenario, la salud se consolida como uno de los principales campos de batalla de la campaña presidencial. Y, probablemente, como uno de los primeros desafíos que deberá enfrentar quien resulte elegido para gobernar el país durante los próximos cuatro años.
