El presupuesto de la ceremonia de 2022 volvió a ser tema de discusión tras la decisión de trasladar la posesión presidencial de 2026 fuera de Bogotá.
El costo de la posesión presidencial de Gustavo Petro volvió a cobrar relevancia en medio de la discusión sobre el presupuesto que demandará la ceremonia de transmisión de mando del próximo 7 de agosto, cuando Abelardo de la Espriella asuma como presidente.
La comparación surge después de que el Congreso aprobara el cambio de sede del acto protocolario, una decisión que ha abierto el debate sobre el impacto económico y logístico que tendrá organizar la ceremonia fuera de la capital.
El gasto de Gustavo Petro y de Iván Duque
De acuerdo con los registros oficiales de contratación, la posesión de Gustavo Petro, realizada el 7 de agosto de 2022 en la Plaza de Bolívar, tuvo un costo de 3.571 millones de pesos. La logística estuvo a cargo de Plaza Mayor Medellín y contempló no solo el acto principal de transmisión de mando, sino también actividades culturales y eventos protocolarios organizados por la Presidencia y la Vicepresidencia.
Cuatro años antes, la posesión de Iván Duque había requerido una inversión de 3.288 millones de pesos, también mediante un contrato con la misma entidad. La diferencia entre ambos eventos fue de cerca de 283 millones de pesos, una cifra inferior a la que en los últimos días ha circulado en redes sociales.
Según la información contractual, la mayor parte del presupuesto de 2022 se destinó a la organización del acto central en la Plaza de Bolívar, mientras que el resto financió presentaciones culturales, adecuaciones logísticas y actividades institucionales desarrolladas en distintas sedes oficiales.
¿Por qué puede ser más caro el acto de De la Espriella?
La decisión de realizar el acto de posesión presidencial de Abelardo de la Espriella fuera de Bogotá, hace suponer que el gasto será superior al de Gustavo Petro e Iván Duque. Con solo contemplar el traslado de congresistas, delegaciones internacionales, equipos de seguridad y personal logístico, el costo final de la ceremonia será más caro.
Si bien hasta el momento no existe una cifra oficial sobre el presupuesto que demandará el evento, la Cancillería dejó adjudicado un contrato para cubrir la logística de actividades institucionales durante el segundo semestre del año, incluida la transmisión de mando. Según el presidente electo, Abelardo de la Espriella, no se utilizará la totalidad de esos recursos y se buscará que sea una ceremonia austera.
Más allá del debate político, la organización de una posesión presidencial implica gastos asociados a seguridad, protocolo, atención de delegaciones extranjeras, producción técnica, transporte, adecuación de escenarios y transmisión del evento. La Presidencia de la República y la Cancillería son las entidades que coordinan buena parte de ese proceso, mientras que otras instituciones asumen responsabilidades específicas según sus competencias.
El presupuesto definitivo de la posesión de 2026 solo podrá conocerse una vez concluyan las contrataciones y se publiquen los datos oficiales en las plataformas de contratación pública. Hasta entonces, el costo de la ceremonia de 2022 seguirá siendo el principal referente para medir cuánto invierte el Estado colombiano en uno de los actos protocolarios más importantes del cambio de gobierno.
