La emergencia sanitaria en la capital caucana suma un nuevo capítulo tras la difusión de amenazas atribuidas al ELN contra la empresa encargada del aseo. La situación ha obligado a reforzar escoltas policiales y mantiene en alerta a autoridades y ciudadanos.
La crisis de basuras que afecta a Popayán escaló nuevamente luego de conocerse un panfleto atribuido a una estructura del ELN, en el que se amenaza directamente a la empresa encargada del servicio de aseo y se advierte que vehículos particulares que participen en labores de recolección podrían ser considerados “objetivo militar”. La situación incrementó las preocupaciones por el impacto sanitario y de seguridad que enfrenta la capital del Cauca.
Según el documento difundido en las últimas horas, la amenaza estaría firmada por la Compañía Móvil Camilo Cienfuegos, estructura perteneciente al Frente de Guerra Suroccidental del grupo armado ilegal. En el texto, los responsables cuestionan las medidas implementadas para enfrentar la emergencia y rechazan la participación de vehículos y personas externas en las labores de transporte y recolección de residuos.
La amenaza ocurre en medio de una emergencia sanitaria
La situación ocurre mientras Popayán enfrenta una acumulación masiva de residuos en calles, avenidas y barrios debido a las dificultades operativas para acceder al relleno sanitario Los Picachos, infraestructura clave para la disposición final de residuos de la ciudad. Las dificultades de acceso han limitado la operación normal del servicio durante semanas.
Uno de los apartados más delicados del panfleto advierte que, desde el 1 de junio de 2026, cualquier vehículo ajeno a la operación formal de la empresa que participe en actividades relacionadas con la recolección podría ser considerado blanco militar. Además, el documento responsabiliza a la empresa y a la administración municipal por las consecuencias que pudieran derivarse de dichas acciones.
Ataques previos y temor entre trabajadores
La crisis actual no surge únicamente por la acumulación de residuos. Durante las últimas semanas se han registrado hechos violentos contra la operación de aseo, incluyendo ataques armados contra vehículos compactadores.
Reportes recientes indican que dos camiones recolectores fueron incinerados y otro terminó baleado mientras se dirigían hacia el relleno sanitario, obligando a reforzar los esquemas de seguridad para continuar con la operación. Como consecuencia, varios recorridos deben realizarse bajo acompañamiento de la Fuerza Pública.
La empresa encargada del servicio ha advertido que sus trabajadores realizan labores bajo condiciones extraordinarias de riesgo y que la continuidad de la operación depende, en gran medida, de las garantías de seguridad disponibles.
Autoridades mantienen planes de contingencia
Frente a la emergencia, la administración municipal y organismos de seguridad implementaron planes de contingencia para evitar una suspensión total del servicio.
Según balances entregados por autoridades locales, las caravanas escoltadas permitieron trasladar decenas de vehículos cargados con residuos acumulados, buscando reducir los riesgos sanitarios que ya afectan varios sectores de la ciudad. Sin embargo, las operaciones continúan desarrollándose bajo vigilancia permanente y con restricciones operativas.
Una crisis que mezcla salud pública y orden público
La emergencia en Popayán evidencia cómo problemas de seguridad pueden impactar directamente servicios esenciales. Mientras las autoridades verifican la autenticidad y alcance de las amenazas, miles de ciudadanos continúan enfrentando afectaciones relacionadas con acumulación de residuos, riesgos sanitarios y alteraciones en la prestación de un servicio básico.
Por ahora, el reto para las autoridades consiste en contener simultáneamente la crisis sanitaria y los riesgos de seguridad que rodean la operación de aseo en una de las ciudades más importantes del suroccidente colombiano.
