La administración de Donald Trump ha intensificado los operativos migratorios y los arrestos de ICE, mientras el Gobierno busca acelerar la expulsión de personas que permanecen en el país sin autorización.
La administración del presidente Donald Trump avanza en su objetivo de ejecutar una de las mayores campañas de deportación de inmigrantes en la historia reciente de Estados Unidos, en medio de un fuerte aumento de los operativos realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las cifras oficiales muestran la magnitud de la estrategia. Hasta julio de 2026, ICE reportaba 356.389 deportaciones durante el año fiscal, según datos divulgados por la propia agencia.
El ritmo de los operativos también se aceleró durante los últimos meses. En julio, ICE registró aproximadamente 51.000 arrestos, el mayor número mensual reportado durante la segunda administración de Trump. El incremento se produjo mientras las autoridades ampliaron las operaciones de control migratorio en distintas ciudades del país.
La Casa Blanca, por su parte, presenta cifras más amplias sobre el impacto de su política migratoria. Según información oficial de la administración, más de 605.000 personas han sido deportadas, mientras que otras 1,9 millones habrían abandonado voluntariamente Estados Unidos, en lo que el Gobierno denomina procesos de “autodeportación”.
Sin embargo, estas cifras deben diferenciarse de las deportaciones formales ejecutadas por las autoridades migratorias. Organizaciones independientes han advertido que no existe una única metodología para contabilizar todas las salidas del país y que los datos sobre las llamadas autodeportaciones no son equivalentes a las expulsiones realizadas mediante procedimientos oficiales.
La política migratoria es una de las principales prioridades del segundo mandato de Donald Trump. Su Gobierno ha incrementado los recursos destinados a ICE, ampliado la capacidad de detención y reforzado los operativos para localizar a personas sujetas a procesos de deportación.
El aumento de las detenciones también ha generado cuestionamientos de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes y de sectores políticos opositores. Entre las principales preocupaciones se encuentran las condiciones de detención, el debido proceso y el impacto de las operaciones sobre familias y comunidades migrantes.
En paralelo, las autoridades migratorias han recurrido a nuevas estrategias para aumentar los arrestos. Reportes recientes señalan que durante julio los agentes alcanzaron niveles récord de detenciones y ampliaron sus operativos a nuevos espacios y comunidades.
El Gobierno de Trump sostiene que la estrategia busca hacer cumplir las leyes migratorias, reforzar la seguridad fronteriza y expulsar del país a personas que, según las autoridades, no tienen autorización legal para permanecer en Estados Unidos.
Con el aumento de los arrestos y las deportaciones, la política migratoria estadounidense se encamina hacia uno de los mayores despliegues de control migratorio de las últimas décadas. El alcance definitivo de la operación dependerá de la evolución de los procedimientos de deportación, las decisiones judiciales y los recursos que continúe destinando el Gobierno federal.
Fuente: El Tiempo.
