Con el avance de la campaña presidencial, el entorno del senador Iván Cepeda ha cobrado un protagonismo inusitado. En el centro de las miradas se encuentra su esposa, Pilar Rueda, una reputada antropóloga y experta en justicia transicional que se perfila como una figura atípica para la Casa de Nariño. De consolidarse el triunfo de su marido, asumirá el cargo con una postura tajante: su rechazo absoluto a ser llamada «primera dama».
Formada en la Universidad Nacional de Colombia y con una maestría en Estudios Internacionales de Conflicto y Paz de la Universidad de Notre Dame, Rueda posee una trayectoria propia. Su hoja de vida dista mucho del rol protocolario o benéfico tradicionalmente asignado a las parejas de los mandatarios. Quienes han trabajado con ella la describen como una mujer de carácter imponente, templanza férrea y una ironía fina en el debate intelectual, combinada con una profunda sensibilidad humana.
Su peso profesional quedó registrado en la historia reciente del país durante las negociaciones de La Habana entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC. Respaldada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Rueda dio una batalla de más de cuatro años para institucionalizar la Subcomisión de Género, un mecanismo sin precedentes en procesos de paz a nivel mundial.
Su gestión garantizó que el acuerdo final reconociera el impacto diferenciado del conflicto en mujeres y poblaciones LGBTI. Además, logró blindar los delitos de violencia sexual para evitar que fueran objeto de amnistías automáticas. Desde marzo de 2018, mantiene ese rigor técnico como asesora de la Unidad de Investigación y Acusación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
En el plano personal, su relación con Iván Cepeda se fraguó tras una larga amistad iniciada en la Defensoría del Pueblo. Tras la separación de Rueda del abogado Gustavo Gallón —actual embajador ante la ONU en Bruselas—, la pareja contrajo matrimonio en 2014. Desde entonces, ha sido una interlocutora lúcida sobre el acontecer nacional y el soporte fundamental del candidato en sus momentos más complejos.
Rueda asumió el cuidado absoluto de Cepeda tras su diagnóstico de cáncer de colon en 2017, en medio de la presión por los debates judiciales contra el expresidente Álvaro Uribe. Asimismo, en el ámbito íntimo, ha sido señalada como la arquitecta silenciosa que logró recomponer y abrir los puentes familiares de los Cepeda tras los duros duelos políticos que marcaron la juventud del senador. El núcleo familiar actual lo integran ellos dos y Lucía, la hija de Pilar.
A pesar de la exposición que demanda la actual campaña, Rueda ha optado por mantener un perfil reservado. Sin embargo, ha manifestado su profunda incomodidad con el término «primera dama», argumentando que las categorías jerárquicas contradicen la esencia misma de los derechos humanos.
Con una experiencia que incluye roles en Oxfam Gran Bretaña y colaboraciones con el Premio Nobel de la Paz Denis Mukwege, Rueda ha advertido que su propósito en el poder no será cumplir funciones de etiqueta. Su objetivo real será utilizar las herramientas del Estado para robustecer el liderazgo y la voz propia de las mujeres, transformando las desigualdades estructurales del país.
