El alivio de este mes podría ser temporal si el Gobierno decide cerrar la brecha del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
A diferencia de otros meses de 2026, en los que el galón de gasolina subió varias veces —$90 en enero, $375 en abril y $400 en mayo—, agosto llegó con el precio de la gasolina corriente relativamente estable en las principales ciudades del país, mientras que el ACPM (diésel) sí registró un incremento adicional de $100 por galón.
El respiro tiene una explicación técnica que rara vez se cuenta con claridad: cuando el precio internacional de los combustibles supera el valor que se cobra en las estaciones colombianas, el Estado cubre esa diferencia a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Es decir, el Gobierno subsidia parte de lo que usted paga en el surtidor.
El problema es que ese fondo tiene un límite. Según estimaciones de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), si no se ajustan los precios internos, el déficit del FEPC podría llegar a $10,7 billones en 2026. La diferencia actual entre el precio local y el internacional ronda los $400 por galón en gasolina, y es mucho más amplia en diésel, donde se acerca a los $5.000 por galón.
Lo que esto significa para su bolsillo en los próximos meses
Un déficit creciente en el FEPC pone al Gobierno ante dos caminos: seguir subsidiando la diferencia —lo que presiona las finanzas públicas y, en últimas, se paga con impuestos— o trasladar gradualmente ese costo al precio en el surtidor, lo que se traduciría en nuevos incrementos del galón.
Los analistas consultados por medios especializados coinciden en que el ajuste en gasolina podría ser más rápido, mientras que en diésel el Gobierno tendería a ser más gradual para no golpear directamente al sector transporte de carga, cuyo costo se traslada al precio final de los productos que usted compra en el supermercado.
Qué puede hacer usted mientras tanto
• Si tiene vehículo propio, aproveche los meses de precios estables para planear mantenimientos que mejoren el rendimiento de combustible.
• Si depende del transporte público o de carga, tenga en cuenta que un eventual ajuste en el diésel puede reflejarse, con cierto rezago, en las tarifas de transporte y en el precio de bienes de consumo.
• Consulte periódicamente el comunicado mensual de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), que es la entidad que formaliza cada ajuste.
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