El funcionario duró apenas 48 horas al frente de la Vicepresidencia de Gestión Corporativa de la Agencia Nacional de Infraestructura y se convierte así, en el tercer nombramiento que cae en el Gobierno De la Espriella por vínculos con la administración Petro.
Andrés Camilo Pardo Jiménez pasó de ser un nombre desconocido para la mayoría de los colombianos a convertirse, en menos de una semana, en sinónimo de la primera gran crisis de nombramientos del Gobierno de Abelardo de la Espriella. Su renuncia, firmada el 16 de agosto de 2026, llegó apenas dos días después de haber tomado posesión como vicepresidente de Gestión Corporativa de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la entidad que administra buena parte de las carreteras concesionadas del país y, con ellas, los peajes que pagan a diario miles de conductores.
¿Quién es Andrés Camilo Pardo Jiménez?
Pardo llegó a la ANI para ocupar el cargo de Vicepresidente de Agencia, Código E2, Grado 05, dentro de la planta global de la entidad, un puesto directivo con injerencia sobre la gestión administrativa y financiera de la agencia que estructura y vigila los principales contratos de infraestructura vial, férrea, aeroportuaria y fluvial de Colombia. Su designación quedó en cabeza de Ricardo Ayerbe Pino, presidente de la ANI nombrado a su vez por De la Espriella.
Más allá de su hoja de vida institucional, el nombre de Pardo empezó a circular con fuerza por un dato ajeno a su cargo: el vínculo familiar y político que, según reportes periodísticos, lo conecta con el gobierno saliente de Gustavo Petro. Su esposa, Íngrid Paola Ortiz, fue designada notaria 74 de Bogotá el 5 de agosto de 2026, cuando el gobierno Petro todavía estaba en funciones. Esa designación quedó firmada por el propio Petro y por Cielo Rusinque, quien se desempeñaba como ministra de Justicia encargada, según documentó la Unidad Investigativa de El Tiempo.
Cronología de una salida exprés
- 14 de agosto: Pardo toma posesión como vicepresidente de Gestión Corporativa de la ANI.
- 16 de agosto: presenta su carta de renuncia, que la entidad acepta el mismo día.
- 17 de agosto: medios nacionales confirman que la dimisión responde a señalamientos sobre su cercanía política con el gobierno anterior.
En la carta de renuncia, dirigida a la ANI, Pardo agradeció al presidente De la Espriella la oportunidad de servir al paísy afirmó que su responsabilidad podía terminar, pero que su compromiso con Colombia permanecía. La ANI confirmó a Portafolio que había aceptado la dimisión, sin pronunciarse sobre los señalamientos políticos que la rodearon.
Por qué renunció: el señalamiento que lo relacionó con el petrismo
La explicación de fondo, según la reconstrucción hecha por la Unidad Investigativa de El Tiempo y confirmada por Semana, tiene un nombre propio: Guillermo Alfonso Jaramillo, exministro de Salud del gobierno Petro. Circularon fotografías de Pardo junto al exministro, un material que sectores cercanos al llamado «abelardismo» —la corriente afín al nuevo presidente— usaron para cuestionar su idoneidad para integrar el nuevo equipo de gobierno.
A ese señalamiento se sumó el nombramiento notarial de su esposa en los últimos días de la administración Petro, un patrón que en Colombia suele generar suspicacia porque ese tipo de designaciones de último momento —conocidas informalmente como «mermelada» de salida— han sido objeto de escrutinio en cambios de gobierno anteriores.
Ninguno de los dos hechos implica, hasta el momento, una investigación formal ni una acusación judicial contra Pardo; se trata de señalamientos políticos que, sumados, hicieron insostenible su permanencia en un cargo de confianza del nuevo gobierno.
El patrón se repite: van tres nombramientos caídos
El caso de Pardo no es un hecho aislado. Es, según la reconstrucción de El Tiempo, el tercer nombramiento que se cae en menos de dos semanas de gobierno por la misma razón: cercanía de los designados con la administración Petro. Antes de él renunciaron:
- Carlos Sepúlveda, en el Departamento Nacional de Planeación (DNP).
- Magda Yolima Amaya Arévalo, secretaria general del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), quien duró apenas tres días en el cargo.
El caso de Amaya fue el que encendió la alarma dentro del propio gobierno. El presidente De la Espriella le pidió públicamente a la ministra TIC, Alexandra Falla, revisar con rigor los antecedentes de su equipo, en un mensaje publicado en su cuenta de X que terminó marcando la pauta para lo que vendría después en otras entidades, incluida la ANI.
Por qué esto le importa a su bolsillo
Que la crisis de nombramientos haya llegado justo a la ANI no es un dato menor para la economía doméstica de millones de colombianos. Esta agencia es la responsable de administrar 119 peajes concesionados en el país y de vigilar los contratos que determinan cuánto y cuándo suben las tarifas que pagan a diario los conductores, ajustes que este año ya se sintieron con incrementos ligados al IPC y, en algunos corredores, con alzas adicionales por encima de la inflación.
La ANI también concentra hoy una tarea especialmente sensible: coordinar buena parte de la reconstrucción de vías e infraestructura en las zonas golpeadas por el terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en el suroccidente del país, según reportó Portafolio.
La inestabilidad en cargos directivos de la entidad, aunque no paralice sus funciones, ocurre en un momento en que la continuidad y la capacidad de gestión de la agencia son claves para que los recursos de reconstrucción y el mantenimiento de las concesiones viales no se retrasen, algo que termina afectando directamente a quienes dependen de esas vías para trabajar, transportar mercancía o simplemente movilizarse.
Qué sigue
El Gobierno De la Espriella ya anunció una revisión más estricta de los nombramientos en marcha en distintas dependencias, siguiendo la instrucción que el presidente le dio a la ministra de las TIC. Con tres cargos caídos en menos de un mes de gestión, la pregunta que queda abierta es si este tipo de renuncias continuará mientras avanza el proceso de empalme y verificación de antecedentes en el resto del gabinete y las entidades adscritas.
