Los descuentos automáticos por un crédito en la pensión pueden convertirse en una ‘trampa’ que lo deje sin dinero para llegar a fin de mes.
a libranza —el crédito que se descuenta directamente de la mesada pensional— es, para muchos adultos mayores, la puerta más fácil al sistema financiero: no requiere codeudor y la aprobación suele ser casi automática porque el banco tiene el pago garantizado antes de que el pensionado vea su plata. Ese mismo diseño, sin embargo, ha llevado a miles de pensionados a acumular varios créditos de libranza a la vez, con cuotas que se comen buena parte de su mesada mensual, justo en un momento en que las tasas de interés siguen en niveles altos.
Una reforma que pocos han notado
Desde finales de 2025, existe una herramienta legal pensada específicamente para este tipo de deudor, que antes no podía usarla. Según Portafolio, con los ajustes introducidos por la Ley 2445 de 2025, ahora pensionados, personas con créditos y pequeños comerciantes pueden acogerse al régimen de insolvencia de persona natural, algo que antes no estaba permitidoEste mecanismo permite negociar con todos los acreedores al tiempo, bajo supervisión, en lugar de pelear crédito por crédito.
El impacto ya es medible: mientras en 2024 se registraron 10.459 personas insolventes, en 2025 la cifra subió a 18.743, casi el doble y el mayor aumento histórico</cite>, y la tendencia se mantienesolo en enero ya se han presentado 1.550 solicitudes, lo que representa un crecimiento de 28 % frente al mismo mes del año anterior</cite>.
Por qué esto le afecta distinto a un pensionado
La ley protege un mínimo vital: los descuentos por libranza no pueden dejarlo sin ingreso disponible. La normativa vigente establece que el descuento no puede superar el 50% de la mesada líquida, lo que en la práctica significa que, si su mesada es de $2.000.000, el máximo que le pueden descontar por libranza son $1.000.000, garantizando que le quede al menos el equivalente a un salario mínimo. El problema surge cuando un pensionado tiene varias libranzas con distintas entidades, cada una descontando dentro del límite individual, pero que en conjunto terminan comprometiendo casi toda la mesada.
Qué hacer antes de que el problema crezca
El régimen de insolvencia no es la primera opción para todo el mundo, pero sí una alternativa real cuando ya se agotaron los refinanciamientos individuales con cada banco. El trámite se adelanta ante un centro de conciliación o notaría, y su objetivo es llegar a un acuerdo único de pago con todos los acreedores, evitando embargos y protegiendo el mínimo vital de la mesada. Antes de firmar cualquier «solución rápida» que ofrezcan gestores externos, vale la pena verificar si su caso califica para este mecanismo legal gratuito, en lugar de recurrir a intermediarios que cobran comisión por hacer el mismo trámite.
