La ex secretaria de salud del Valle del Cauca afirmó en entrevista con Noti 360, que el sistema de salud atraviesa un deterioro sin precedentes.
Durante décadas, Colombia fue presentado como uno de los casos más ambiciosos de expansión sanitaria en América Latina. Tras la creación del Sistema General de Seguridad Social en Salud con la Ley 100 de 1993, el país pasó de niveles de cobertura cercanos al 30% a una afiliación cercana a la universalidad, una transformación que organismos internacionales han identificado como uno de los cambios estructurales más relevantes de la región.
Sin embargo, y aunque políticos y especialistas reconocen que no es perfecto todos coinciden en el deterioro que ha sufrido en los últimos años, producto de las decisiones gubernamentales.
“El colapso del sistema sanitario en Colombia ya no puede entenderse únicamente como un problema administrativo o presupuestario”, señala la doctora María Cristina Lesmes Duque en entrevista con Noti 360. “Estamos en una crisis humanitaria porque su efecto es directo sobre la vida de las personas”. Los retrasos médicos, la interrupción de tratamientos y el aumento de riesgos en los pacientes son los aspectos principales que la especialista menciona para argumentar su afirmación.
El problema no es exclusivo de Colombia. El Banco Mundial y organismos multilaterales han advertido que la cobertura sanitaria universal enfrenta desafíos crecientes debido al aumento sostenido del gasto y la demanda médica. Más de la mitad de la población mundial todavía no recibe servicios esenciales de salud y millones de personas enfrentan dificultades financieras asociadas a la atención
médica.
Para la doctora existen tres factores que han provocado el declive del sistema de salud colombiano en los últimos años. “Estamos ante un cambio demográfico: cada vez nacen menos niños y vivimos más, y entonces nos enfermamos más porque el cuerpo se deteriora y empieza a haber múltiples fallos. Es lo que se llama la transición demográfica y que afecta el sistema financiero calculado para una población donde muchos nacían y pocos morían”.
El segundo factor a tener en cuenta es el desarrollo de la tecnología que permite a los laboratorios y empresas generar tratamientos más avanzados que son más caros. Por último, “si bien la intervención médica permite prolongar la vida también requieren más tratamiento requieren más terapias hospitalarias. Eso no pasaba hace 50 años”, concluye Lesmes Duque.
“Nuestro sistema de salud no tiene cuentas claras”
Colombia logró uno de los mayores aumentos de cobertura de salud en América Latina. Investigaciones económicas y estudios internacionales señalan que la afiliación pasó de aproximadamente 29% en la década de 1990 a cerca del 99% de la población en años recientes.
De acuerdo con análisis económicos del sistema colombiano, entre los factores que han afectado la sostenibilidad aparecen: el incremento de la demanda de servicios, costos asociados a nuevas tecnologías y medicamentos, impacto financiero de la pandemia, atención de población migrante, pasivos heredados de entidades liquidadas y dificultades históricas en la estimación de recursos por afiliado.
Según Lesmes, esos desequilibrios se han acumulado durante años hasta convertirse en un problema operativo visible para los pacientes. Una situación que se ve agravada por la falta de transparencia administrativa y financiera. “Se ha sumado una deuda mes a mes que implica una deuda laboral y con proveedores. Más de 1.300 puestos de trabajo se han perdido en el Valle del Cauca porque no hay con qué pagar”.
Otro de los puntos críticos identificados por Lesmes es la falta de seguimiento integral de los recursos.
La médica sostiene que las denuncias por corrupción y las diferencias permanentes entre los registros financieros de hospitales y administradores de recursos muestran un problema de transparencia. Su propuesta apunta a la creación de sistemas tecnológicos de monitoreo financiero en tiempo real y una historia clínica unificada para todos los pacientes.
La lógica detrás de la propuesta es sencilla: reducir duplicaciones de procedimientos, evitar gastos innecesarios y mejorar el control del flujo de recursos.
La corrupción agrava la crisis
Lesmes Duque afirma que en el sistema de salud de Colombia, hay corrupción pero que no es el único factor que incide, tal como lo que señala el gobierno de Gustavo Petro que a pesar de ello, “tampoco ha hecho nada para corregirlo…hemos visto una corrupción galopante en este Gobierno”.
“Las EPS se han liquidado por corrupción pero las puertas no se han cerrado, se sabe dónde está pero no se ha cerrado. Hay denuncias donde hay pruebas y el resto de conocimiento popular que es caracterizado por el presidente, y el ministro de salud, que dicen que hay corrupción, lo que incrementa el déficit financiero.
El impacto en la atención médica
Según el Informe Epidemiológico y Estadístico de la Secretaría de Salud Departamental del Valle del Cauca, presentado públicamente por Lesmes ante la Asamblea Departamental y medios locales en el primer trimestre de 2026, la Nueva EPS registró un aumento de 14,1% en mortalidad por encima del promedio general observado en el sistema.
La lectura que hace es directa: cuando la cadena financiera se rompe, la atención clínica comienza a deteriorarse. Y las consecuencias aparecen en la experiencia diaria de los usuarios: cirugías aplazadas durante seis meses, consultas especializadas en psiquiatría que pueden tardar hasta once meses y dificultades para acceder a medicamentos o procedimientos prioritarios.
La acumulación de deudas con proveedores y trabajadores también ha generado efectos sobre el talento humano médico, explica.
Mientras el Valle del Cauca trabaja en mecanismos de respuesta y evalúa medidas extraordinarias para enfrentar la situación, la discusión sobre el sistema sanitario colombiano parece haber dejado de ser exclusivamente técnica. La pregunta ya no gira únicamente alrededor de cuánto cuesta sostener el modelo.
La discusión ahora apunta a si uno de los sistemas de cobertura más amplios de América Latina puede seguir funcionando bajo las condiciones actuales. Porque para miles de pacientes, el problema dejó de ser un debate sobre reformas y se convirtió en una pregunta mucho más inmediata: cuánto tiempo puede esperar una persona antes de recibir atención.
