El hecho ocurrió en zona rural de Tibú, Norte de Santander, en medio de combates entre grupos armados. Seis personas más resultaron heridas, entre ellas dos menores de edad.
Un niño de 10 años murió luego de que un explosivo transportado por un dron cayera sobre una iglesia cristiana en el sector conocido como Kilómetro 25, en zona rural de Tibú, Norte de Santander.
De acuerdo con información preliminar, el hecho se presentó en medio de combates entre disidencias de las Farc y el Eln, grupos armados que mantienen confrontaciones en diferentes zonas del Catatumbo.
Al momento del ataque, varias personas se encontraban reunidas dentro del lugar religioso. Además del menor fallecido, seis personas resultaron heridas, entre ellas dos menores de 2 y 17 años.
La situación vuelve a poner en evidencia el impacto que tiene la confrontación armada sobre la población civil en esta región del país. En el Catatumbo, las comunidades han enfrentado durante años desplazamientos, confinamientos, amenazas y hechos de violencia derivados de la presencia de grupos armados ilegales.
El uso de drones con explosivos también ha generado preocupación entre autoridades y organizaciones humanitarias, debido al riesgo que representa para civiles, viviendas, escuelas, templos y otros espacios comunitarios.
Hasta el momento, las autoridades no han entregado un balance definitivo sobre el estado de salud de los heridos ni sobre las acciones que se adelantan en la zona tras el ataque.
