La nueva legislación aumentó el valor de la monetización que deben asumir las empresas que incumplan la cuota obligatoria de aprendices. La sanción ya supera los $2,6 millones mensuales por cada cupo no cubierto.
La entrada en vigor de la reforma laboral trajo cambios significativos para las empresas obligadas a vincular aprendices del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Entre las modificaciones más relevantes se encuentra el aumento de la denominada monetización de la cuota de aprendizaje, el pago que deben realizar las compañías cuando deciden no contratar los aprendices exigidos por la ley.
Con las nuevas disposiciones, las empresas que incumplan esta obligación deberán cancelar al SENA el equivalente a 1,5 salarios mínimos mensuales legales vigentes por cada aprendiz que dejen de contratar, un incremento frente al esquema anterior, cuando el valor correspondía a un salario mínimo por cada cupo no cubierto.
Tomando como referencia el salario mínimo vigente para 2026, la monetización asciende a aproximadamente $2,6 millones mensuales por cada aprendiz no contratado. Esto significa que una empresa obligada a vincular varios aprendices podría enfrentar pagos significativamente más altos si opta por no cumplir con la cuota establecida por el SENA.
La medida hace parte de los cambios introducidos por la Ley 2466 de 2025, que reformó las condiciones del contrato de aprendizaje y fortaleció las garantías para miles de jóvenes en formación técnica, tecnológica y profesional.
La obligación aplica principalmente a:
- Empresas privadas con 15 o más trabajadores.
- Personas naturales o jurídicas que desarrollen actividades económicas distintas al sector de la construcción.
- Empresas industriales y comerciales del Estado.
- Sociedades de economía mixta de los niveles nacional, departamental, distrital y municipal.
Según la normatividad vigente, las compañías deben vincular aprendices de acuerdo con el número de trabajadores que integran su planta de personal. En términos generales, la ley establece una cuota mínima que aumenta conforme crece la nómina de la empresa.
La reforma no solo aumentó las sanciones para quienes incumplan la cuota, sino que también transformó el contrato de aprendizaje, otorgándole un carácter laboral especial y ampliando los derechos de los aprendices.
Entre los principales cambios se destacan:
- Los aprendices reciben ahora el 75 % del salario mínimo durante la etapa lectiva.
- Durante la etapa práctica obtienen el 100 % del salario mínimo.
- Las empresas deben asumir aportes a salud, pensión y riesgos laborales, según la etapa de formación.
- Se incorporan prestaciones y mayores garantías laborales para los estudiantes en formación.
Uno de los debates que ha surgido tras la reforma está relacionado con los costos que deben asumir los empleadores. Diversos gremios empresariales han señalado que la contratación de un aprendiz puede representar un gasto superior al valor de la monetización, debido a los nuevos aportes y obligaciones laborales establecidos por la ley.
De acuerdo con cálculos citados por organizaciones empresariales, el costo mensual de un aprendiz podría superar los $3 millones, una cifra superior a la monetización cercana a los $2,6 millones que debe pagarse por cada cupo no cubierto. Esta situación ha generado preocupación por una posible disminución en las oportunidades de práctica para los jóvenes vinculados al SENA.
Las cifras reportadas durante los últimos meses muestran un incremento en los pagos por monetización y una disminución en la vinculación de aprendices en algunas empresas. Expertos, gremios y congresistas han advertido que este fenómeno podría afectar las oportunidades de formación práctica para miles de estudiantes que dependen de estos contratos para completar sus procesos académicos y adquirir experiencia laboral.
Mientras tanto, el Gobierno y el SENA han defendido los cambios argumentando que buscan mejorar las condiciones de los aprendices y garantizar mayores derechos laborales para quienes ingresan al mercado laboral a través de estos programas de formación.
