La DIAN tiene en cuenta ingresos, patrimonio, consumos y movimientos financieros para determinar quiénes deben presentar la declaración de renta.
Cada año, miles de colombianos se hacen la misma pregunta: ¿me toca declarar renta?. Y aunque muchos creen que la respuesta depende únicamente del salario, la realidad es que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) analiza varios aspectos de la situación financiera de cada persona antes de determinar si está obligada a presentar la declaración.
Para el año gravable 2025, cuya declaración se presenta en 2026, la autoridad tributaria estableció una serie de topes relacionados con ingresos, patrimonio, consumos, compras y consignaciones bancarias. Superar uno solo de esos límites puede generar la obligación de declarar, aunque eso no significa necesariamente que deba pagar impuesto.
Uno de los principales criterios corresponde a los ingresos brutos obtenidos durante el año. Si una persona supera el monto fijado por la DIAN, deberá presentar su declaración. Sin embargo, ese no es el único requisito.
También están obligados quienes al cierre del año tengan un patrimonio superior al límite establecido. En este caso se incluyen bienes como viviendas, vehículos, lotes, cuentas de ahorro, inversiones y otros activos, descontando las deudas que permita la normativa tributaria.
Otro aspecto que suele generar dudas son los consumos con tarjeta de crédito. Muchas personas piensan que tener una tarjeta las obliga automáticamente a declarar, pero no es así. Lo que revisa la DIAN es el valor total de las compras realizadas durante el año. Si esos consumos superan el tope definido por la entidad, la persona deberá presentar la declaración.
Algo similar ocurre con las compras y consumos totales, independientemente del medio de pago. Gastar por encima del límite fijado también puede generar la obligación tributaria.
Un quinto criterio corresponde a las consignaciones, depósitos e inversiones financieras. La DIAN cruza información con las entidades financieras para verificar cuánto dinero ingresó a las cuentas bancarias de cada contribuyente durante el año. Si esos movimientos superan el tope establecido, será necesario declarar renta.
Declarar no significa pagar
Uno de los errores más frecuentes es creer que presentar la declaración implica automáticamente pagar impuestos. En realidad, la declaración es un reporte de la situación económica del contribuyente.
Después de revisar ingresos, deducciones, patrimonio, retenciones y demás información tributaria, el resultado puede ser un impuesto por pagar, un saldo a favor o simplemente un valor de cero pesos.
Revise antes de que empiecen los vencimientos
Los expertos recomiendan no esperar a los últimos días del calendario tributario. Revisar con anticipación los certificados de ingresos, extractos bancarios, información de inversiones y demás soportes permite determinar si existe la obligación de declarar y evitar sanciones por errores o por presentar la información fuera de los plazos establecidos.
Además, la DIAN pone a disposición de muchos contribuyentes información exógena y declaraciones sugeridas, herramientas que facilitan el proceso, aunque siempre es recomendable verificar que los datos sean correctos antes de enviarlos.
En caso de dudas, la recomendación es consultar los canales oficiales de la DIAN o acudir a un contador, especialmente cuando existen ingresos de diferentes fuentes, propiedades o actividades económicas que puedan hacer más compleja la declaración.
