Luego de liderar el crecimiento económico durante 2025, el sector agropecuario enfrenta un panorama marcado por menor dinamismo, fenómenos climáticos, aumento de costos productivos y caída en algunos cultivos estratégicos.
Después de convertirse en uno de los sectores que más impulsó la economía colombiana durante 2025, el agro colombiano comenzó 2026 enfrentando un panorama menos favorable. Factores como las condiciones climáticas, mayores costos de producción, presiones internacionales y un menor ritmo de crecimiento económico están reduciendo el impulso que había mostrado el campo durante los últimos años.
Las cifras más recientes reflejan ese cambio. Durante el primer trimestre de 2026, el PIB agropecuario registró una caída de 1,4 %, contrastando con el crecimiento de 3,1 % registrado durante 2025, cuando el sector fue uno de los principales jalonadores de la economía nacional.
El clima vuelve a convertirse en un factor determinante
Uno de los principales retos para el agro sigue siendo el comportamiento climático. Las fuertes lluvias registradas en varias regiones, sumadas a las advertencias por una posible transición hacia condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, generan incertidumbre para productores agrícolas y pecuarios. Las alteraciones del clima afectan cosechas, infraestructura rural, productividad y logística de transporte.
Los expertos también advierten que la volatilidad climática incrementa los riesgos para cultivos sensibles a cambios extremos de temperatura y precipitaciones, especialmente en regiones altamente dependientes de ciclos agrícolas estacionales.
Fertilizantes, dólar e insumos siguen golpeando los costos
Además del clima, los productores continúan enfrentando altos costos operativos. Fertilizantes, concentrados, transporte, maquinaria e insumos agrícolas mantienen presiones sobre la rentabilidad del sector. Factores internacionales como conflictos geopolíticos, volatilidad de mercados y comportamiento del dólar siguen impactando los precios.
El encarecimiento de insumos ocurre en un momento en que muchos productores enfrentan márgenes más reducidos y mayores necesidades de financiación, lo que genera preocupación especialmente entre pequeños y medianos agricultores.
Los sectores que más están sintiendo la desaceleración
Algunos subsectores muestran retrocesos importantes. El caso más fuerte corresponde al café, cuyo PIB presentó una caída cercana al 30,5 % durante el primer trimestre del año, afectando significativamente el desempeño general del agro. También se registraron disminuciones en productos como arroz (-17,5 %), cacao (-22,8 %), pesca y acuicultura (-19,5 %) y cítricos (-4,5 %).
Sin embargo, no todos los segmentos muestran deterioro. La actividad pecuaria continúa siendo uno de los soportes del sector. El PIB ganadero mantiene crecimiento impulsado por el comportamiento positivo de actividades como producción porcina, leche, huevos y avicultura.
De motor económico a un escenario más desafiante
El cambio de tendencia ocurre en un contexto económico más amplio de desaceleración nacional. Analistas proyectan que la economía colombiana mantiene un crecimiento moderado, mientras sectores productivos muestran ritmos desiguales. La agricultura aparece entre las actividades que más sienten esta transición económica.
Aunque el agro continúa siendo estratégico para empleo, exportaciones y seguridad alimentaria, los analistas advierten que los próximos meses estarán marcados por la necesidad de fortalecer productividad, acceso a crédito, infraestructura rural y mecanismos que reduzcan la exposición a riesgos climáticos.
El panorama para el resto de 2026 dependerá en buena medida de la evolución climática, el comportamiento de los costos productivos y la capacidad del sector para adaptarse a un entorno económico cada vez más exigente.
