Vesga ha sido nombrada por el nuevo Gobierno de Colombia para desempeñarse en uno de los cargos con más retos, el principal: actuar ante la crisis del sistema de salud.
Ana María Vesga, quien hasta el momento ha ejercido como presidenta de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI), ha aceptado formar parte del gobierno de Abelardo de la Espriella, y ocupará desde el próximo 7 de agosto, el Ministerio de Salud. Su nombramiento, ha provocado la buena reacción del sector salud pero también obtuvo críticas principalmente de la ex ministra Carolina Corcho, quien consideró que existe un conflicto de intereses al haber liderado el sector de las EPS.
Colombia enfrenta la peor crisis de su sistema de salud desde la creación del modelo de aseguramiento hace más de tres décadas. La combinación de EPS intervenidas al borde del colapso financiero, más de dos millones de quejas registradas solo en 2025 y un talento humano que lleva meses sin cobrar sus salarios configura un panorama que expertos califican de «inédito y sin precedentes».
Qué propone Vesga para afrontar la crisis sanitaria
Ana María Vesga ha hablado con Noti360 hace solo unas semanas, y en esa conversación, analizó la crisis de salud que atraviesa Colombia, reconociendo que los problemas del sistema «no nacieron en este gobierno (refiriéndose a Petro)», pero fue enfática: «definitivamente las medidas de política pública adoptadas durante el gobierno de Gustavo Petro sin lugar a dudas deterioraron los niveles de atención para la población, generaron una crisis de financiamiento muy severa y una crisis de confianza entre los agentes».
Frente a este escenario, Acemi presentó hace un par de meses, una propuesta denominada «estrategia punta pirámide«, la que se podría considerar que será la guía de la gestión de la nueva ministra. «No nos lo inventamos nosotros, es una forma de traer un poco el manejo de las urgencias que sucede en el ámbito hospitalario», explica Vesga. «Hay pacientes que cuando llegas a una sala de urgencia tienen una prioridad, hay pacientes que pueden esperar unas horas y hay pacientes que quizá pueden esperar días».
El plan prioriza la atención según urgencia: pacientes con riesgo vital —»estoy en riesgo de perder la vida o perder un órgano»— deberían ser atendidos en 72 horas; pacientes crónicos priorizados —oncológicos, trasplantados, enfermedades huérfanas— en 30 días; y el rezago general de autorizaciones quirúrgicas en 90 días.
«Ese ejercicio de punta pirámide está relacionado con la necesidad de inyectar al sistema recursos por cerca de 9 billones de pesos. Hay que pagarle a la industria farmacéutica, hay que pagarle a los hospitales y hay que ponerle dinero a cada colombiano que tiene hoy una atención pendiente», subraya Vesga. Y utiliza una analogía médica: «En términos médicos es estabilizar un paciente que está en cuidado intensivo. Tú no puedes entrar a hacerle cirugías que no son urgentes».
Financiamiento estructural: «uno de cada cuatro colombianos está aportando»
Vesga señala un desbalance de fondo: «en la financiación del sistema como está concebido, uno de cada cuatro colombianos está aportando al sistema. Tenemos un desbalance estructural entre la población que aporta y la población que se beneficia». Se estima que cerca de 8 millones de personas tienen capacidad de pago y no están contribuyendo.
Las propuestas incluyen combatir la evasión, revisar los topes de cotización —»parecería que nos quedamos con unos topes muy bajitos en donde probablemente las personas con mayor capacidad de pago van a tener que contribuir más»— y destinar impuestos al tabaco y a los juegos de azar específicamente al sector salud.
El objetivo: «Subir por lo menos al 2030 un punto del PIB. Es necesario si queremos tener el sistema que está concebido en el plan de beneficios en la actualidad».