A través de su Banco de Alimentos Misión Nutrición llevó estos productos a miles de familias y niños vulnerables durante el año pasado.
Cerca de 329 toneladas de alimentos que podían terminar desperdiciadas fueron recuperadas y distribuidas durante 2025 en Bogotá por el Banco de Alimentos Misión Nutrición, una iniciativa de la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá.
El balance corresponde al primer año completo de operación del programa, que busca conectar los excedentes de empresas y comercios con organizaciones sociales que atienden a población en situación de vulnerabilidad.
La operación permitió entregar alimentos a 50 fundaciones de ocho localidades de Bogotá, además de beneficiar a 8.410 familias y 6.886 niños.
Más de 350 toneladas de alimentos y bebidas recuperadas
El balance de 2025 incluye 281.582 kilogramos de alimentos perecederos, como frutas, verduras y otros productos con una vida útil más corta.
A estos se sumaron 47.177 kilogramos de alimentos no perecederos y 21.914 litros de bebidas. El programa también entregó 5.680 mercados a familias que hacen parte de las comunidades atendidas.
El modelo parte de una idea sencilla: productos que por razones comerciales, logísticas o de inventario ya no serán utilizados por una empresa, pero que todavía son aptos para el consumo, pueden tener un segundo destino antes de convertirse en residuos.
Así, la recuperación de alimentos cumple una doble función: ayudar a personas que necesitan apoyo para acceder a comida y evitar que productos aprovechables terminen en la basura.
¿A dónde llegaron los alimentos?
Los productos recuperados no se entregan directamente de manera indiscriminada, sino que se canalizan a través de organizaciones sociales vinculadas al programa.
Durante 2025, esa red llegó a ocho localidades de Bogotá y permitió que los alimentos fueran distribuidos entre familias y niños en condición de vulnerabilidad.
Uno de los ejemplos fue la jornada Mil Desayunos, realizada en el barrio El Lucero, donde más de mil niños recibieron alimentos con el apoyo de empresas, voluntarios y donantes.
La iniciativa muestra cómo el aprovechamiento de excedentes puede convertirse en una herramienta de apoyo para comunidades que enfrentan dificultades para garantizar su alimentación diaria.
Empresas y organizaciones hacen parte de la cadena
Para que un alimento que no será comercializado llegue a una familia, se necesita una cadena que incluye recuperación, transporte, almacenamiento y distribución.
En este proceso participan empresas y organizaciones que donan los productos, además de las entidades encargadas de recibirlos y llevarlos hasta las comunidades.
Entre los aliados del Banco de Alimentos Misión Nutrición se encuentran Corabastos, Nestlé, Tiendas D1, Jerónimo Martins, Grupo Éxito y la Fundación ProObras Sociales.
La Cruz Roja busca ampliar esta red para aumentar la cantidad de alimentos que pueden ser recuperados y, al mismo tiempo, llegar a más organizaciones y localidades de la capital.
Un problema que va más allá de entregar mercados
La recuperación de alimentos plantea también una discusión sobre el desperdicio y la seguridad alimentaria en las grandes ciudades.
Un producto que termina en la basura después de superar una dificultad logística o comercial no necesariamente ha perdido sus condiciones para ser consumido. El reto consiste en contar con mecanismos que permitan identificarlo, conservarlo y trasladarlo antes de que pierda su utilidad.
En ese punto se encuentra el objetivo del Banco de Alimentos Misión Nutrición: convertir esos excedentes en alimentos que puedan llegar a personas que los necesitan.
Durante 2025, el programa consolidó su operación y obtuvo además la calificación como entidad perteneciente al Régimen Tributario Especial, una condición que permite fortalecer su funcionamiento y facilita la vinculación de empresas mediante donaciones que pueden tener beneficios tributarios, de acuerdo con las condiciones establecidas para este régimen.
¿Qué viene para el Banco de Alimentos Misión Nutrición?
Para 2026, la Cruz Roja tiene previsto ampliar la cobertura del programa y llegar a nuevas localidades de Bogotá.
Uno de los principales objetivos será incorporar sistemas de trazabilidad digital para mejorar el seguimiento de los alimentos desde el momento en que son recuperados hasta su entrega a las organizaciones beneficiarias.
También se busca aumentar el número de entidades sociales vinculadas y fortalecer las alianzas con empresas que puedan aportar excedentes aptos para el consumo.
El reto será mantener una cadena eficiente y segura que permita que más alimentos que todavía pueden ser aprovechados lleguen a las comunidades antes de convertirse en desperdicio.
El balance del primer año deja así un dato que va más allá de las toneladas recuperadas: en una ciudad donde existen necesidades alimentarias, reducir el desperdicio también puede convertirse en una forma concreta de ayudar a quienes tienen menos recursos.
