Un informe revela que el fenómeno ya no está concentrado únicamente en México y Centroamérica, sino que se ha extendido a varios países de Suramérica.
La migración irregular hacia Estados Unidos sigue cambiando de perfil. Aunque México continúa siendo el principal país de origen de las personas que permanecen sin autorización en territorio estadounidense, Colombia ya aparece entre las diez nacionalidades con mayor presencia en este grupo, de acuerdo con un reciente informe citado por El Espectador.
El estudio señala que la población de migrantes en condición irregular alcanzó un nuevo máximo histórico y evidencia que el flujo migratorio se ha diversificado en los últimos años. Además de los mexicanos, cada vez hay más personas provenientes de países de Centro y Suramérica, entre ellos Colombia, Venezuela, Ecuador y Brasil.
La migración irregular cambia de origen
Durante décadas, la migración irregular hacia Estados Unidos estuvo dominada por ciudadanos mexicanos. Sin embargo, el informe muestra que esa realidad ha cambiado debido al aumento de personas que salen de otros países del continente en busca de oportunidades económicas, reunificación familiar o protección frente a situaciones de violencia e inestabilidad.
En el caso colombiano, el incremento ha llevado al país a ubicarse entre los diez principales lugares de procedencia de migrantes irregulares, reflejando un crecimiento frente a años anteriores. El documento también destaca que esta transformación ha obligado a las autoridades estadounidenses a adaptar sus estrategias de control migratorio a una población mucho más diversa.
Un fenómeno que sigue marcando la agenda migratoria
El informe conocido por El Espectador pone de relieve que la migración irregular continúa siendo uno de los mayores desafíos para Estados Unidos, especialmente en un contexto de políticas migratorias más estrictas y de un mayor control sobre las fronteras y los procesos de permanencia en el país.
Los datos también reflejan que la movilidad humana en América ha cambiado en los últimos años y que cada vez participan más nacionalidades en estos flujos, lo que plantea nuevos retos tanto para los países de origen como para los de destino.
Fuente: El Espectador
