El ente de control determinó que la Nueva EPS no garantizó el suministro oportuno del medicamento Emicizumab, lo que dejó al menor en una situación clínica crítica y sin atención médica adecuada.
La Procuraduría General de la Nación concluyó que la muerte de Kevin Arley Acosta, un niño de 7 años que padecía hemofilia A severa, estuvo relacionada con fallas en la atención por parte de la Nueva EPS, que no aseguró la entrega oportuna del tratamiento requerido.
De acuerdo con la investigación del Ministerio Público, la entidad de salud no garantizó el suministro del medicamento Emicizumab, indispensable para el manejo de la enfermedad, lo que deterioró progresivamente el estado de salud del menor.
Según el informe, Kevin Arley permaneció cerca de dos meses sin recibir el medicamento, debido a que la IPS Medicarte suspendió la entrega del tratamiento a sus pacientes por falta de pagos por parte de la Nueva EPS.
La situación se agravó cuando los pacientes debían ser trasladados a la IPS Integral, que finalmente no pudo asumir su atención, también por la ausencia de giros económicos desde la EPS.
La Procuraduría indicó que, al momento de su muerte, el menor no estaba asignado a ninguna institución prestadora de salud (IPS), lo que evidencia fallas estructurales en la continuidad del servicio.
El ente de control señaló que esta cadena de omisiones dejó al niño en una condición de alta vulnerabilidad, sin acceso oportuno a tratamientos esenciales para su enfermedad.
Alerta por otros pacientes en riesgo
El caso también encendió alertas sobre la situación de otros usuarios del Sistema. Según la Procuraduría, alrededor de 2.000 pacientes que estaban adscritos a Medicarte y posteriormente a Integral podrían estar en alto riesgo, debido a la falta de garantías en la prestación de servicios de salud.
La entidad reiteró la necesidad de que las autoridades adopten medidas urgentes para asegurar la continuidad en la atención médica y evitar que situaciones similares se repitan en el Sistema de Salud colombiano.
