En entrevista con Noti360, el exministro de Salud advierte que el Gobierno de Gustavo Petro ignoró las alertas de su propio gabinete para forzar una crisis. Asegura que las intervenciones no son la solución, sino una estrategia para «sembrar el caos».
El diagnóstico del sistema de salud en Colombia ha pasado de la alerta al Código Negro. Para el exministro de Salud y exintegrante del gabinete del gobierno Petro, Alejandro Gaviria, lo que vive el país no es una falla administrativa, sino una «tragedia deliberada». Gaviria confirmó que la destrucción del Sistema de Salud fue una política diseñada desde el inicio del mandato, a pesar de las advertencias internas.
Gaviria fue enfático en señalar que el Gobierno Nacional siempre tuvo claro su objetivo de demolición. «Mis críticas desde entonces eran que el gobierno tenía muy claro lo que quería destruir, no tanto lo que quería construir», afirmó. Según el exministro, el sistema colombiano, aunque imperfecto, era un ejemplo global de equidad en el acceso a medicamentos de alto costo, pero fue sacrificado por una «voluntad política» de cambio sin método.
«Muchos lanzamos la voz hace dos años diciendo esto es lo que puede pasar», recordó Gaviria, subrayando que la crisis actual de pacientes crónicos y oncológicos es el resultado directo de ignorar esas advertencias técnicas.
Sobre la ola de intervenciones a las EPS, Gaviria advirtió que estas no son la solución al problema de fondo. Al contrario, denunció que la Superintendencia de Salud ha sido utilizada para desestabilizar el sistema mediante la rotación constante de interventores. «Tenemos una estrategia casi de sembrar caos con consecuencias evidentes sobre la vida de muchos pacientes».
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Para el exministro, las intervenciones han convertido el flujo de recursos en un laberinto inviable: «La intervención a la fuerza lo ha convertido en un caos. Hoy hay 11 millones de personas que no tienen acceso a medicamentos».
Gaviria lamentó que el Gobierno, en lugar de entender la complejidad técnica, como el envejecimiento de la población y la canasta de beneficios amplia, prefiriera crear un «chivo expiatorio» en las EPS por razones electorales. «Toda esa complejidad se redujo a las EPS por razones en el fondo políticas… cuando hay vidas en juego, uno esperaría al menos algo de responsabilidad».
Hacia el final de la entrevista, Gaviria trazó la ruta que, según su experiencia, podría detener el desangre del sistema. Destacó que cualquier salida requiere voluntad política, algo que hoy no ve en el Ejecutivo.
«Para buscar la solución uno tendría que dividir el problema en dos partes: soluciones de corto plazo para estabilizar financieramente el sistema, un golpe de confianza y, sobre todo, entender qué se va a hacer con estas EPS intervenidas que hoy están a la deriva».
Gaviria concluyó que cualquier reforma seria debe corregir desigualdades históricas entre el centro y la periferia del país, pero debe hacerse con «orden, método y voluntad», elementos ausentes en la actual administración que, según sus palabras, ha preferido la «improvisación carismática» sobre la vida de los colombianos.
