Un informe del sector advierte que los hogares colombianos destinan cada vez más recursos propios para adquirir medicamentos, una situación que podría afectar la continuidad de los tratamientos y aumentar la carga económica de las familias.
El gasto de bolsillo en medicamentos registró un incremento del 24 % en Colombia, una tendencia que genera preocupación entre expertos del sector salud por el impacto que tiene sobre el acceso a los tratamientos y la sostenibilidad financiera de los hogares.
De acuerdo con un análisis del sector, el aumento refleja que un mayor número de personas está recurriendo a recursos propios para adquirir medicamentos, ya sea por dificultades en la entrega o por la necesidad de acceder a tratamientos de manera más rápida. Esta situación representa un desafío para el sistema de salud colombiano, especialmente para pacientes con enfermedades crónicas o que requieren tratamientos continuos.
El informe señala que este comportamiento puede generar barreras económicas para los usuarios, quienes deben asumir costos adicionales que, en muchos casos, no estaban contemplados dentro de su presupuesto familiar. Los especialistas advierten que cuando los gastos en medicamentos aumentan, existe un mayor riesgo de que algunos pacientes suspendan o retrasen sus tratamientos por razones económicas.
La Defensoría del Pueblo también ha advertido sobre el incremento del gasto de bolsillo en salud en Colombia. Según la entidad, este indicador pasó del 15,8 % en 2019 al 17,2 % en 2024, e incluso supera el 30 % en algunas regiones del país, debido, entre otros factores, a dificultades en el acceso oportuno a servicios y medicamentos.
Frente a este panorama, expertos consideran necesario fortalecer los mecanismos que garanticen el abastecimiento de medicamentos, mejorar la eficiencia en la entrega de tratamientos y asegurar que los usuarios puedan acceder a los servicios incluidos en el sistema sin incurrir en gastos adicionales que afecten su economía.
El comportamiento del gasto de bolsillo es uno de los indicadores utilizados para evaluar el desempeño de los sistemas de salud, ya que refleja el nivel de protección financiera que reciben los ciudadanos. Un incremento sostenido puede traducirse en mayores dificultades para acceder a tratamientos, especialmente entre las poblaciones con menores ingresos.
Fuente : Consultorsalud.
