La medida tendrá una duración inicial de un año y podría prorrogarse. La entidad encontró 13 servicios que no estaban en funcionamiento, miles de estudios de radiología pendientes y dificultades para garantizar la atención de especialidades médicas.
La Superintendencia Nacional de Salud ordenó la intervención forzosa administrativa del Hospital Departamental Clarence Lynd Newball Memorial, en San Andrés, Providencia y Santa Catalina, tras identificar incumplimientos reiterados en los planes de mejoramiento exigidos desde 2022.
La institución, que atiende a más de 60.000 usuarios del archipiélago, quedará bajo administración de la médica Marjorie Englehard Archbold, designada como agente especial interventora. La medida se extenderá inicialmente por un año, con posibilidad de prórroga.
Trece servicios habilitados no estaban funcionando
Durante las visitas de inspección realizadas entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre de 2026, la Supersalud encontró limitaciones importantes en la capacidad de respuesta del hospital, pese a ser una institución de tercer nivel de complejidad.
De los 59 servicios habilitados, 13 no se estaban prestando. Además, la entidad identificó dificultades para garantizar de manera permanente especialidades como cardiología pediátrica, oncología, reumatología y neumología.
Otro de los hallazgos fue la disponibilidad de un solo cirujano general para atender diferentes servicios. Esta situación, según la Superintendencia, afecta la capacidad de respuesta de la institución y contribuye a las demoras en la atención.
La inspección también reportó pacientes que llevaban más de un año en lista de espera para procedimientos quirúrgicos y 3.676 estudios de radiología pendientes de lectura, lo que puede retrasar la entrega de resultados y la toma de decisiones médicas.
Alertas por infraestructura, bioseguridad y residuos hospitalarios
La Superintendencia también señaló deficiencias en la infraestructura, el estado de algunos equipos y el cumplimiento de protocolos de bioseguridad.
Entre las situaciones advertidas están las posibles fallas en procesos esenciales como la prevención de infecciones, la limpieza y desinfección, la esterilización, la seguridad transfusional y el funcionamiento del laboratorio clínico.
A esto se suma el caso de una máquina destinada al tratamiento de residuos biológicos peligrosos. Según la entidad, el hospital recibió un anticipo de $858 millones, equivalente al 50 % del valor previsto para su adquisición, pero el equipo no había sido comprado. La Supersalud señaló que no se habían realizado las adecuaciones físicas necesarias para instalarlo.
El hospital también enfrenta dificultades financieras
En el componente administrativo y financiero, la inspección identificó problemas de sostenibilidad y cuestionamientos sobre la confiabilidad de los estados financieros, lo que dificulta establecer con certeza la situación económica de la institución.
La entidad reportó, además, un rezago de aproximadamente $3.605 millones en facturación, con corte a diciembre de 2025, así como falta de acciones efectivas de recaudo.
¿Qué sigue para el hospital de San Andrés?
Con la intervención, la agente especial interventora, Marjorie Englehard Archbold, asumirá la administración de la institución y deberá presentar un plan orientado a recuperar las condiciones necesarias para prestar los servicios de salud.
La medida busca atender las deficiencias asistenciales, administrativas y financieras identificadas por la Superintendencia. El reto será mejorar la disponibilidad de servicios, reducir los tiempos de espera y garantizar condiciones seguras para los pacientes del archipiélago.
Fuente: El Espectador
