Por primera vez en varios procesos electorales recientes, la firma Invamer no divulgará una encuesta de intención de voto para la segunda vuelta presidencial. La decisión está relacionada con las restricciones establecidas en una nueva normativa electoral que limita la publicación de sondeos en los días previos a las elecciones.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial que definirá al próximo presidente de Colombia, la firma encuestadora Invamer confirmó que no realizará ni publicará una medición de intención de voto antes de la jornada electoral del próximo 21 de junio de 2026, rompiendo así una tradición que había acompañado varias elecciones nacionales en los últimos años.
La decisión se produce como consecuencia de una nueva regulación electoral que modificó las condiciones para la divulgación de encuestas durante la recta final de las campañas presidenciales.
De acuerdo con la compañía, la razón principal está relacionada con la entrada en vigencia de la denominada Ley de Garantías Electorales para la Transparencia Informativa, una normativa que restringe la publicación de encuestas de intención de voto durante los días previos a las elecciones.
Según explicó Invamer, la nueva legislación establece limitaciones que hacen inviable la divulgación de estudios demoscópicos dentro del periodo habitual en el que tradicionalmente se presentaban las últimas mediciones antes de la votación.
La firma indicó que, debido a los plazos exigidos por la ley para la recolección, auditoría, certificación y divulgación de resultados, no fue posible desarrollar una encuesta que cumpliera simultáneamente con los estándares técnicos de calidad y con las nuevas exigencias legales.
La normativa establece mayores controles sobre la publicación de encuestas electorales y amplía los periodos de restricción antes de los comicios.
El objetivo de la medida, según sus promotores, es evitar que estudios divulgados en los últimos días de campaña puedan influir de manera desproporcionada en la decisión de los votantes o generar percepciones erróneas sobre tendencias electorales.
Además, la ley exige procedimientos más rigurosos en materia de transparencia metodológica, certificación de muestras y divulgación de información técnica relacionada con los sondeos.
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La empresa señaló que respeta plenamente las disposiciones legales y reiteró su compromiso con la transparencia y el rigor técnico que han caracterizado sus mediciones durante décadas.
Sin embargo, advirtió que las nuevas condiciones reducen significativamente la posibilidad de ofrecer una fotografía actualizada del comportamiento electoral en los días más decisivos de la campaña.
La firma también recordó que históricamente sus encuestas han servido como una herramienta de análisis para medios de comunicación, campañas, analistas políticos y ciudadanos interesados en conocer las tendencias del electorado.
La ausencia de una encuesta de Invamer ha llamado la atención de observadores políticos debido a que la compañía se había convertido en una de las principales referencias para medir la intención de voto en Colombia.
Durante procesos electorales anteriores, las mediciones de la firma fueron ampliamente consultadas por partidos, candidatos, medios de comunicación y ciudadanos para seguir la evolución de las campañas.
En esta ocasión, sin embargo, la segunda vuelta presidencial entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella llegará a su desenlace sin una de las encuestas más esperadas del calendario electoral.
La decisión ha reabierto el debate sobre el papel de las encuestas en los procesos democráticos.
Mientras algunos sectores consideran que las restricciones fortalecen la transparencia electoral y reducen posibles efectos sobre la opinión pública en los días previos a las elecciones, otros sostienen que limitan el acceso de los ciudadanos a información relevante sobre el estado real de la contienda.
Analistas consultados por diversos medios han señalado que la ausencia de nuevas mediciones podría aumentar la incertidumbre sobre el resultado final, especialmente en una campaña que se ha caracterizado por una alta polarización y una competencia muy cerrada entre los dos candidatos.
Con la votación programada para el 21 de junio, los colombianos entran en la fase definitiva de una campaña presidencial marcada por intensos debates, confrontaciones políticas y una fuerte expectativa sobre el rumbo que tomará el país durante los próximos cuatro años.
Mientras las campañas continúan en busca de los votos decisivos, el electorado llegará a las urnas sin la tradicional encuesta de Invamer que, en procesos anteriores, servía como uno de los últimos termómetros de la carrera por la Casa de Nariño.
