La novela de Tomás Carrasquilla retrata la sociedad colonial antioqueña y sigue vigente como reflejo de la identidad cultural e histórica del país
La emblemática obra “La marquesa de Yolombó”, escrita por el autor antioqueño Tomás Carrasquilla, cumple cerca de un siglo consolidada como una de las novelas más representativas de la literatura colombiana.
Publicada en 1928, la obra es considerada un referente del costumbrismo y la narrativa histórica, al reconstruir la vida de un pueblo minero en Antioquia durante la época colonial y los inicios de la independencia.
La historia gira en torno a Bárbara Caballero, una mujer que asciende socialmente hasta convertirse en marquesa, mientras el relato expone las dinámicas sociales, económicas y culturales de la época, marcadas por la minería, las jerarquías de clase y la convivencia entre distintas culturas.
Un retrato de la sociedad y sus contradicciones
La novela ofrece una mirada detallada a las costumbres de la sociedad antioqueña, desde las élites hasta los sectores populares, evidenciando desigualdades, tensiones sociales y el papel limitado de la mujer en ese contexto histórico.
Además, la obra refleja el encuentro entre culturas —europea, indígena y africana— que dieron forma a la identidad del país, mostrando tanto la riqueza cultural como las contradicciones de la época.
A pesar del paso del tiempo, “La marquesa de Yolombó” continúa siendo objeto de estudio en ámbitos académicos y literarios, debido a su capacidad para explicar aspectos clave de la formación social y cultural de Colombia.
Expertos destacan que la novela no solo reconstruye un momento histórico, sino que también plantea una crítica a fenómenos como el despilfarro de la riqueza minera y las desigualdades sociales, temas que siguen siendo relevantes en la actualidad.
El legado de Tomás Carrasquilla permanece vigente como uno de los pilares de la narrativa nacional, y su obra continúa siendo leída como un espejo de las raíces y transformaciones del país.
A cien años de su publicación, “La marquesa de Yolombó” se reafirma como un clásico que trasciende generaciones y mantiene su lugar en la memoria cultural de Colombia.
