El alza del precio del petróleo y la incertidumbre geopolítica amenazan el crecimiento mundial y elevan el riesgo de una recesión
El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre un frenazo en la economía global como consecuencia de la crisis en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo, cuya interrupción ha disparado los precios del petróleo y generado tensiones en los mercados.
Según el organismo, el conflicto en Medio Oriente y las restricciones al tránsito marítimo han llevado el precio del crudo a niveles cercanos a los 100 dólares por barril, lo que impacta directamente la inflación, los costos de transporte y la actividad económica global.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que el escenario podría deteriorarse aún más. En el caso más adverso, el crecimiento mundial podría caer hasta el 2 %, acercando a varias economías a una posible recesión.
El informe también señala que el impacto no será homogéneo. Los países importadores de energía, especialmente aquellos con menores ingresos, serían los más afectados, debido a su limitada capacidad para absorber el aumento en los costos energéticos.
El epicentro del problema está en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Las restricciones en esta ruta han reducido significativamente el flujo de hidrocarburos, afectando el suministro global y sectores clave como el transporte aéreo, el turismo y la logística.
Además, los ataques a infraestructuras energéticas en la región han incrementado la incertidumbre y evidenciado la vulnerabilidad del sistema energético mundial frente a conflictos geopolíticos.
Deuda y presión fiscal agravan el panorama
El FMI también encendió las alertas sobre el aumento de la deuda pública global, que podría alcanzar el 100 % del PIB en los próximos años, un nivel no visto desde la posguerra.
Este contexto limita la capacidad de los gobiernos para responder a la crisis, especialmente en un escenario de altas tasas de interés y presiones adicionales como el envejecimiento poblacional, la transición energética y el incremento del gasto militar.
El organismo internacional recomendó a los países adoptar medidas fiscales prudentes y focalizadas para mitigar el impacto del encarecimiento energético, evitando subsidios generalizados que puedan agravar los desequilibrios.
