La falla en el sistema eléctrico nacional dejó a millones de personas sin servicio, en medio de una crisis marcada por escasez de combustible e infraestructura deteriorada
Cuba registró un nuevo apagón nacional que dejó a gran parte del país sin electricidad, convirtiéndose en el segundo colapso del sistema en menos de una semana y evidenciando la gravedad de la crisis energética que atraviesa la isla.
El corte se produjo tras una desconexión total del sistema eléctrico, lo que afectó incluso a La Habana y otras ciudades principales, donde el suministro comenzó a fallar desde horas de la tarde.
Fallas en el sistema eléctrico
Según reportes oficiales, el apagón se originó por una falla en una unidad termoeléctrica, que generó una reacción en cadena y provocó la caída completa del sistema energético del país.
La recuperación del servicio es compleja y puede tardar varios días, ya que requiere la reactivación gradual de la red eléctrica, comenzando por sistemas más pequeños antes de restablecer la totalidad del suministro.
El nuevo apagón se da en un contexto de problemas estructurales en la infraestructura eléctrica, caracterizada por plantas obsoletas y limitaciones en el mantenimiento.
A esto se suma la escasez de combustible, que ha reducido la capacidad de generación energética y ha provocado cortes diarios de hasta 20 horas en algunas regiones del país.
Impacto en la población
La interrupción del servicio ha afectado hogares, hospitales, suministro de agua y actividades económicas, agravando las condiciones de vida en la isla.
Los apagones recurrentes también han generado malestar social y protestas en algunas zonas, en medio de una situación económica compleja que incluye escasez de alimentos y medicinas.
La crisis energética se ha visto influenciada por factores externos, como las restricciones en el suministro de petróleo y las tensiones con Estados Unidos, que han limitado el acceso a recursos clave para la generación eléctrica.
El nuevo apagón confirma el deterioro del sistema energético cubano y plantea desafíos urgentes para garantizar la estabilidad del servicio eléctrico, en un escenario que continúa impactando la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
