Las nuevas directrices ordenan a los consulados considerar la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares como posibles motivos de rechazo.
El gobierno de Donald Trump, a través de una directriz emitida el 6 de noviembre de 2025 por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, instruyó a sus embajadas y consulados de todo el mundo a evaluar el estado de salud de los solicitantes de visa, contemplando que ciertas condiciones médicas —como la obesidad, la diabetes, el cáncer, enfermedades cardiovasculares o respiratorias— pueden ser consideradas para denegar el visado.
¿Qué implican estas directrices?
- El cable enviado a los consulados recalca que los oficiales deben valorar si el solicitante puede representar una carga financiera para el Estado norteamericano, debido a los costos potencialmente elevados de tratamiento médico prolongado.
- Las condiciones señaladas incluyen no sólo afecciones médicas, sino también factores como la edad, el número de dependientes y si éstos presentan necesidades especiales, lo que amplía el alcance de la evaluación.
- Aunque la política ya existía en parte bajo la categoría de “public charge” (carga pública), el nuevo enfoque la expande significativamente más allá de enfermedades transmisibles o tratamiento inmediato.
Contexto de la medida
La directiva se da en un marco donde el control migratorio y las restricciones a la entrada legal al país se han endurecido, y coincide con la política de priorizar la autosuficiencia económica y sanitaria de los visitantes.
Analistas advierten que esto puede afectar especialmente a personas procedentes de países con tasas elevadas de enfermedades metabólicas, así como a solicitantes de visas de trabajo o residencia que puedan ser percibidos como “riesgo” de dependencia de servicios sociales.
Desafíos y cuestionamientos
- Expertos en inmigración señalan que esta ampliación de criterios podría derivar en decisiones más arbitrarias, ya que los funcionarios consulares no siempre son profesionales de salud ni cuentan con estándares claros de evaluación médica.
- Organismos defensores de los derechos humanos advierten que el enfoque puede vulnerar el principio de igualdad ante la salud, al penalizar enfermedades crónicas que podrían tratarse en cualquier país.
- La aplicación práctica y la transparencia en los criterios que se seguirán aún no están del todo claras, lo cual genera inquietud entre solicitantes y abogados de inmigración.
Lo que sigue
Habrá que observar cómo se implementan estas nuevas directrices y qué impacto tienen en las estadísticas de aprobación de visas para ciudadanos de diversos países. Además, es esperado que se formulen protocolos complementarios que definan mejor los criterios de salud y recursos financieros exigidos para la solicitud.
