La senadora del partido Comunes asumirá el cargo tras una votación de 5 de 9 integrantes, en medio de cuestionamientos por su pasado en las Farc y denuncias en investigación.
La senadora Sandra Ramírez, firmante del Acuerdo de Paz con las extintas Farc, fue elegida como vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos y Audiencias del Senado, una designación que ha generado controversia en distintos sectores políticos y sociales.
La elección se llevó a cabo el miércoles 25 de marzo, en el marco de la renovación de las mesas directivas de las comisiones legislativas. Aunque fue calificada como unánime, la votación registró 5 apoyos de los 9 integrantes, debido a la ausencia de cuatro congresistas en el momento de la decisión.
Tras su elección, la congresista —cuyo nombre legal es Griselda Lobo— afirmó que asume el cargo como un compromiso con la construcción de paz en el país.
“La violencia no debe ser el destino de Colombia, debe ser la paz”, señaló, al destacar que su gestión estará enfocada en escuchar a las comunidades y avanzar en la transformación de los territorios.
No obstante, su nombramiento ha sido cuestionado por organizaciones de víctimas y sectores de oposición, que han puesto en duda su idoneidad para liderar temas relacionados con derechos humanos.
Las críticas se centran en su “autoridad moral”, debido a señalamientos y testimonios que la vinculan con hechos ocurridos durante su paso por la guerrilla, como presunto reclutamiento forzado y violencia sexual.
Algunos de estos casos se encuentran bajo análisis en instancias como la Corte Suprema de Justicia y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), dentro del proceso de justicia transicional derivado del acuerdo de paz.
Ramírez ocupa una curul en el Senado desde 2018 en representación del partido Comunes, colectividad surgida tras la desmovilización de las Farc.
