La desaparición de su máximo líder abrió una posible lucha interna por el poder y generó alertas sobre un aumento de la violencia en México.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, marcó un punto de quiebre para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado uno de los grupos criminales más violentos de México. Su fallecimiento se produjo durante un operativo de las fuerzas de seguridad, lo que generó reacciones inmediatas en varias regiones del país.
Tras el operativo, se registraron bloqueos de vías, quema de vehículos y enfrentamientos en algunos estados, hechos que evidencian la capacidad de respuesta del grupo criminal, incluso sin su principal figura de mando.
Analistas en seguridad advierten que ahora el mayor desafío para el CJNG será definir quién asumirá el liderazgo. La organización se ha caracterizado por una estructura centralizada, por lo que la ausencia de un sucesor claro podría provocar divisiones internas y disputas entre sus principales jefes regionales.
También existe preocupación por el posible reacomodo del mapa criminal en México. Otros grupos podrían intentar ocupar territorios estratégicos y rutas del narcotráfico que estaban bajo control del CJNG, lo que aumentaría la tensión en distintas zonas del país.
Aunque las autoridades consideran la muerte de “El Mencho” como un golpe importante contra el crimen organizado, expertos señalan que el impacto real dependerá de cómo evolucione la estructura interna del cartel en los próximos meses.
El futuro del CJNG sigue siendo incierto, en medio de un contexto en el que la seguridad continúa siendo uno de los principales desafíos para México.
