El presidente de Estados Unidos exigió a Teherán negociar un acuerdo nuclear justo bajo la advertencia de una acción militar más dura si no accede, mientras Irán rechaza las conversaciones bajo presión y reafirma su defensa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a intensificar su retórica hacia Irán este miércoles, advirtiendo que “el tiempo se acaba” para que la República Islámica acepte un acuerdo sobre su programa nuclear y subrayando que, si no lo hace, la próxima acción de Washington “será mucho peor” que anteriores ataques.
A través de un mensaje difundido en su red social Truth Social, Trump aseguró que una “armada masiva”, encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, se dirige hacia la región del Medio Oriente con rapidez y determinación, y que su presencia busca incentivar a Irán a sentarse a negociar un pacto que elimine la posibilidad de armas nucleares y sea “justo y equitativo” para todas las partes.
El presidente estadounidense rememoró la llamada Operación Martillo de Medianoche, una ofensiva militar ejecutada en junio de 2025 contra instalaciones nucleares iraníes en colaboración con Israel, y afirmó que, tras el fracaso de las negociaciones previas, “el próximo ataque será mucho peor”, en caso de que Teherán no cambie su postura.
Pese a esta advertencia, Trump también afirmó en su mensaje que espera que Irán acepte pronto un proceso negociado, lo que permitiría evitar un enfrentamiento directo. “¡Hagan un trato!”, escribió el mandatario, insistiendo en su exigencia de que el programa nuclear iraní sea abandonado sin armas atómicas.
Postura de Irán y contexto internacional
Las autoridades de Teherán han rechazado las negociaciones bajo amenaza militar. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Ghariabadi, declaró que el país se está preparando para el “peor escenario” y que la defensa de Irán será “contundente ante cualquier agresión”, advirtiendo también que cualquier lugar desde donde se origine un eventual ataque estadounidense sería considerado un “blanco legítimo”.
La respuesta de Irán refleja una postura de rechazo a la presión y a la posibilidad de un conflicto abierto, con el régimen insistiendo en que cualquier solución debe ser producto de un diálogo genuino, no impuesto bajo riesgo militar.
La escalada de tensiones entre Washington y Teherán se da en un contexto de preocupación internacional por el desarrollo nuclear iraní y las implicaciones que tendría para la seguridad regional. La presencia de la flota estadounidense en aguas cercanas y las declaraciones de Trump han generado inquietud en diversos países, que han instado a evitar una confrontación de gran escala.
La advertencia del presidente Trump marca un nuevo episodio en las ya tensas relaciones entre Estados Unidos e Irán, poniendo de relieve la compleja interacción entre diplomacia y presión militar en torno al programa nuclear iraní. Con posiciones firmes de ambos lados y sin negociaciones activas, el escenario internacional observa con atención las próximas semanas para evaluar si se logra un acercamiento diplomático que prevenga una escalada de violencia en una de las zonas más sensibles del planeta.
