Los bombardeos, artillería y combates en la frontera han obligado a miles de civiles a huir y buscar refugio en centros de emergencia.
Un nuevo brote de violencia en la disputada frontera entre Tailandia y Camboya ha desencadenado una crisis humanitaria: más de 500.000 personas han sido desplazadas desde este fin de semana, según informaron este miércoles autoridades de ambos países.
🚨 La magnitud del éxodo forzado
- En el lado tailandés, el gobierno reportó que más de 400.000 personas fueron evacuadas hacia refugios seguros, tras intensos ataques con artillería y bombardeos.
- Del lado camboyano, se calcula que al menos 101.229 personas de cinco provincias fronterizas también abandonaron sus hogares.
- Los desplazamientos se concentran en zonas a lo largo de la frontera de 800 km entre ambos países, en áreas que ya han sido escenario de disputas territoriales recurrentes.
El choque se reactivó este domingo, rompiendo una reciente tregua, y escaló rápidamente a combates que involucran artillería, bombardeos aéreos y uso de drones.
Ambos Estados se acusan mutuamente de iniciar la ofensiva: la tensión gira en torno a la delimitación de una frontera que data de la época colonial, con disputas sobre soberanía sobre territorios históricos y templos antiguos.
Al menos 14 personas han muerto —incluyendo civiles y soldados— y decenas han resultado heridas.
Además del desplazamiento masivo, se han decretado toques de queda y el cierre de escuelas en las zonas afectadas.
El éxodo masivo ha generado una crisis humanitaria compleja: miles de personas se encuentran en refugios temporales, muchas sin acceso regular a agua potable, alimentación, salud o educación.
El retorno a sus hogares parece incierto, pues las hostilidades continúan y los daños a infraestructura —viviendas, caminos, servicios básicos— son aún desconocidos en su magnitud.
Organizaciones internacionales y vecinos regionales podrían verse llamados a ofrecer ayuda humanitaria, mediación diplomática o albergue para los desplazados.
La reanudación del conflicto entre Tailandia y Camboya ha desatado una de las peores crisis de desplazamiento reciente en la región: cientos de miles de civiles han tenido que abandonar sus hogares de forma abrupta. Más allá de la dimensión militar, este estallido revela un problema humanitario urgente que exige atención internacional, protección de los civiles y una salida diplomática al conflicto fronterizo.
