Los enfrentamientos entre fuerzas israelíes y grupos armados palestinos se reanudaron tras una pausa en los combates; organismos humanitarios expresan preocupación por el impacto sobre la población civil.
Un nuevo episodio de violencia se registró este lunes en la Franja de Gaza, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel realizaron bombardeos que, según fuentes médicas locales, dejaron al menos 17 personas muertas, incluidas varias niñas y niños, en medio de un período en el que se intentaba sostener una tregua acordada entre las partes.
Los ataques se produjeron en áreas densamente pobladas de Gaza, donde las autoridades sanitarias señalaron que entre las víctimas mortales hubo familias completas y menores de edad, sin que hasta el momento existan cifras oficiales definitivas sobre el número total de heridos.
Este repunte de las hostilidades ocurre a pesar de que en días recientes se había negociado una pausa en los enfrentamientos entre Israel y grupos armados en el enclave palestino, con la mediación de actores regionales que buscaban reducir las tensiones tras semanas de violencia.
Portavoces de las autoridades israelíes afirmaron que las acciones militares se dirigieron contra posiciones que, según su inteligencia, eran utilizadas por milicias armadas para lanzar cohetes y realizar actividades que ponen en riesgo a civiles israelíes. Estas declaraciones no han sido verificadas de manera independiente.
Por su parte, organizaciones humanitarias y grupos de derechos humanos han expresado preocupación por el impacto de los enfrentamientos en la población civil, particularmente en Gaza, donde las infraestructuras básicas y los servicios de salud han estado bajo presión desde el inicio del conflicto.
La continuidad de los bombardeos y los enfrentamientos alimenta el temor de una escalada militar más amplia en la región y complica los esfuerzos diplomáticos encaminados a alcanzar una tregua más duradera entre las partes enfrentadas.
Los líderes políticos y organismos internacionales han hecho llamados reiterados para evitar más víctimas civiles y han urgido a que se retomen los mecanismos de diálogo y negociación para frenar la violencia, que ha tenido consecuencias humanitarias profundas para las comunidades en ambos lados del conflicto.
