Una jueza federal en Nueva York descartó que los fiscales puedan solicitar la máxima condena en el juicio por la muerte de Brian Thompson, aunque el acusado todavía enfrenta otros cargos que podrían llevar a cadena perpetua.
Un juez federal de Estados Unidos determinó este viernes 30 de enero de 2026 que Luigi Mangione, acusado de matar al director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, no puede ser sometido a la pena de muerte en el proceso que se sigue en Nueva York, informaron diversas fuentes internacionales.
La decisión fue tomada por la jueza Margaret Garnett, quien concluyó que algunos de los cargos federales que podrían haber habilitado la pena capital eran legalmente defectuosos y, por tanto, debían ser retirados del caso. Entre ellos estaba el cargo de asesinato que, en el ámbito federal, hacía posible solicitar la pena de muerte.
Con la eliminación de esos cargos, los fiscales no podrán pedir la pena capital y el caso federal contra Mangione seguirá solo con delitos de acecho interestatal (stalking), que mantienen una pena máxima de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La acusación sostiene que Mangione, de 27 años, realizó un seguimiento del ejecutivo a través de comunicaciones y viajes entre estados antes de dispararle a Thompson el 4 de diciembre de 2024 en una calle de Manhattan, cerca de un hotel donde el directivo se dirigía a una conferencia empresarial.
Además de los cargos federales, Mangione también enfrenta acuerdos estatales en Nueva York, incluidos cargos de asesinato y otros delitos que, de probarse su culpabilidad, podrían conllevar cadena perpetua, aunque tampoco en ese ámbito se contempla la pena de muerte, ya que ese castigo no está vigente en el sistema judicial del estado.
El acusado se ha declarado no culpable de los cargos tanto federales como estatales, y el proceso judicial continuará con ambas jurisdicciones. En el ámbito federal, se ha programado la selección del jurado para el 8 de septiembre de 2026, con posibilidad de que las declaraciones iniciales comiencen en octubre si se confirma que no es viable solicitar la pena de muerte.
La medida representa un revés para los fiscales, que inicialmente habían expresado su intención de buscar la pena capital, en línea con la solicitud de la entonces fiscal general para que se castigara con toda severidad el asesinato del ejecutivo.
Con la decisión, Mangione queda expuesto principalmente a condenas de cadena perpetua, y el caso continúa bajo escrutinio judicial en dos frentes diferentes. Su juicio representa uno de los procesos penales de alto perfil en la ciudad de Nueva York, con atención tanto nacional como internacional debido a la figura de la víctima y la naturaleza del crimen.
