El Partido Comunista Chino destituyó e investiga a generales de alto rango, incluido uno de los aliados más cercanos del presidente Xi Jinping, en medio de tensiones internas y acusaciones de violaciones disciplinarias y política dentro de la cúpula del Ejército Popular de Liberación.
El gobierno de China enfrenta una crisis sin precedentes en su liderazgo militar, luego de que el Partido Comunista Chino (PCCh) iniciara una gran purga de altos mandos del Ejército Popular de Liberación (EPL), entre ellos figuras clave del organismo castrense.
El foco de esta operación recae sobre el general Zhang Youxia (74 años), quien hasta hace poco fue vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC), el máximo órgano de dirección del Ejército bajo el PCCh, y considerado uno de los aliados más cercanos del presidente Xi Jinping. Zhang fue sacado de su cargo y está siendo investigado por “graves violaciones de disciplina y de la ley estatal”, un término que Pekín suele aplicar tanto a casos de corrupción como a desafíos internos de poder.
Junto a Zhang, otros altos oficiales han sido destituidos o expulsados del Comité Central del partido y de sus cargos militares, incluidas figuras destacadas como el exvicepresidente He Weidong y el almirante Miao Hua, así como altos cargos vinculados a inteligencia y seguridad del Estado.
Según información extraoficial y reportes de fuentes internacionalizadas, algunos de los generales investigados habrían estado implicados en movimientos considerados como una ofensiva para desafiar la autoridad de Xi Jinping dentro del Partido y del EPL, aunque las autoridades chinas presentan las acciones como parte de la lucha anticorrupción y la disciplina interna.
Estas purgas han dejado la Comisión Militar Central prácticamente reducida, con solo Xi y el nuevo vicepresidente, Zhang Shengmin, como autoridades permanentes, lo que sugiere una concentración sin precedentes del poder militar bajo la dirección del presidente.
La narrativa oficial defiende que la medida responde a la necesidad de garantizar la lealtad al liderazgo central y mantener la unidad y disciplina dentro de las estructuras del Partido y el Ejército. Sin embargo, expertos en política china advierten que este tipo de movimientos internos pueden reflejar fracturas profundas en la élite del poder y generar incertidumbre sobre la cohesión del aparato de defensa más importante de Asia.
El desmantelamiento de la cúpula militar marca un giro significativo en la política interna de China y resalta la prioridad del presidente Xi Jinping de asegurar su control sobre las fuerzas armadas en momentos de tensiones geopolíticas, especialmente en torno a Taiwán y la región del Indo-Pacífico. Aunque Pekín niega problemas de estabilidad, la magnitud de los cambios en el liderazgo castrense deja interrogantes sobre cómo se redefinirán las relaciones internas en el PCCh y la estrategia militar china en los próximos años.
