El secretario de Estado de la Santa Sede admitió que la Iglesia católica gestionó diálogos con el régimen venezolano sobre una salida pactada —incluido un posible asilo en Rusia— antes de la operación militar estadounidense que condujo a la captura del expresidente.
La Santa Sede confirmó oficialmente que intentó mediar para una salida negociada del poder de Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, con el objetivo de evitar un derramamiento de sangre y una escalada de violencia en el país caribeño, pero esas gestiones no dieron resultados antes de su detención por parte de fuerzas estadounidenses.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, reconoció en declaraciones recientes que la diplomacia papal buscó establecer un acuerdo pacífico con Maduro y otros miembros de su entorno para facilitar una transición sin confrontaciones. La propuesta, que fue explorada discretamente también según reportes internacionales, llegó a incluir una oferta de asilo en Rusia como alternativa de exilio para el líder chavista antes de que fuera capturado a principios de este mes.
Parolin explicó que la Santa Sede trató de abordar la situación a través de contactos con el propio Maduro y con diversos actores internacionales, incluyendo conversaciones con representantes de Estados Unidos y de la potencial nación anfitriona del exilio. Sin embargo, estas gestiones no prosperaron y la operación militar estadounidense terminó adelantándose, cerrando la posibilidad de un acuerdo de salida pacífica.
El portavoz vaticano —al comentar sobre las revelaciones de medios como The Washington Post— señaló que la Iglesia siempre ha abogado por soluciones pacíficas y negociadas a conflictos, y que su papel fue el de “buscar evitar cualquier derramamiento de sangre” y facilitar una salida digna antes de que se produjera la intervención militar.
Parolin también describió la situación en Venezuela tras los acontecimientos como una etapa de “gran incertidumbre”, y expresó la esperanza de que el país avance hacia la estabilidad política y la recuperación económica, subrayando que lo que Venezuela necesita es un proceso de democratización y reconciliación nacional.
En paralelo, el papa León XIV ha reiterado su preocupación por la crisis en Venezuela en varias intervenciones públicas recientes, instando al respeto de la voluntad popular y la búsqueda de soluciones pacíficas alejadas de intereses geopolíticos y partidistas.
Aunque los esfuerzos de mediación del Vaticano no lograron concretarse antes de la detención de Maduro, su reconocimiento público subraya el papel de la Santa Sede como actor diplomático en crisis internacionales. La experiencia vivida en Venezuela pone de relieve los límites de la diplomacia religiosa frente a decisiones geopolíticas de alto impacto, al tiempo que plantea interrogantes sobre el futuro político y social de la nación sudamericana en un momento de profunda transición.
