Grandes cadenas minoristas en Francia se alinean con productores locales y rechazan la comercialización de carnes y otros bienes sudamericanos ante la oposición al tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur.
Varias de las principales cadenas de supermercados en Francia anunciaron que no venderán productos procedentes del Mercosur, especialmente carnes y aves de corral, en un gesto de apoyo a los agricultores franceses y en rechazo al controvertido acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur (bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
La decisión de distribuidores como Carrefour y E.Leclerc refleja la creciente presión social y política interna en Francia, donde sectores del agro han expresado su preocupación por la posible llegada de productos importados con precios más bajos y estándares diferentes a los europeos. Estos supermercados han afirmado que, ante una eventual entrada de bienes sudamericanos al mercado, preferirán mantener el enfoque en productos nacionales.
Este rechazo comercial se produce en el marco de una serie de protestas de agricultores franceses, que en las últimas semanas han intensificado sus acciones con movilizaciones masivas de tractores en París y bloqueos en varios puntos clave del país, con el objetivo de presionar al gobierno para que detenga o modifique el tratado. Muchos productores argumentan que la apertura sin salvaguardas claras podría socavar su competencia frente a importaciones más económicas y con regulaciones distintas.
Las tensiones en el país galo no se limitan a la distribución minorista. Organizaciones agropecuarias y sindicatos agrarios han elevado sus demandas en el contexto político nacional, instando al presidente Emmanuel Macron y a las autoridades europeas a garantizar protecciones más fuertes para el sector agrícola antes de avanzar con la firma del pacto comercial.
Por su parte, el gobierno francés, aunque formalmente opuesto al tratado en su forma actual, enfrenta presiones tanto internas como externas. Francia ha exigido mayores garantías sanitarias y medioambientales para los productos importados, argumentando que deben cumplir estándares equivalentes a los europeos antes de ser comercializados en su territorio.
Este rechazo de los supermercados se convierte en un símbolo de la resistencia amplia en Francia al acuerdo UE-Mercosur, que también ha generado debates en otros países miembros de la UE y ha influido en la agenda política y en el debate público sobre libre comercio, soberanía alimentaria y protección del empleo rural.
La negativa de las grandes cadenas de supermercados franceses a comercializar productos del Mercosur marca un episodio clave en la disputa comercial entre Europa y los países sudamericanos. A medida que continúa el debate sobre el futuro del acuerdo y se intensifican las protestas agrarias, la postura de los distribuidores minoristas y la presión de los productores locales podrían influir en las decisiones finales sobre la implementación y los términos del tratado, con posibles repercusiones tanto económicas como políticas a nivel continental.
